Trece equipos, campeones olímpicos y estrellas de Hollywood comparten una competición donde unos segundos antes de la salida pueden decidir el resto de la carrera.
Cuatro millones de euros es lo que cuesta construir uno de los barcos de SailGP. Después toca ponerlo en manos de una tripulación capaz de levantarlo sobre el agua, acelerar por encima de los 100 km/h y girar entre rivales. Todo con el viento como fuerza de propulsión y con varias decisiones urgentes pendientes al mismo tiempo.
La primera vez que ves una carrera, es inevitable que tu mirada persiga los catamaranes. Ahora bien, en cuanto empiezas a entenderla, también buscas el hueco entre embarcación y embarcación que intenta abrir un piloto o la maniobra que prepara su rival para girar uno de esos catamaranes… ahí es cuando realmente empieza la afición.

SailGP convierte la vela de alta competición en carreras cortas, próximas a la costa y fáciles de encajar en un fin de semana. Su primera temporada arrancó en 2019. En 2026 reúne a trece equipos y combina medallistas olímpicos, tecnología compartida y una creciente presencia de inversores y marcas. Para disfrutarla como Dios manda, es conveniente que conozcas qué ocurre a bordo de uno de estos catamaranes antes de elegir tu favorito.
Qué es SailGP y cómo consiguen volar sus barcos
SailGP es una liga internacional de vela en la que equipos que representan a distintos países compiten con catamaranes F50 de diseño idéntico. Cada cita funciona como un gran premio: varias carreras, una clasificación y una final que decide el vencedor. Los resultados alimentan la lucha por el campeonato.
La comparación con la Fórmula 1 ayuda a situarse. El circuito viaja entre ciudades, los equipos preparan cada prueba con sus técnicos y los pilotos toman decisiones a gran velocidad. Aquí, además, todos parten de una misma plataforma técnica. La preparación y la coordinación de la tripulación tienen un peso enorme.
El F50 mide unos 15 metros de largo y 8,8 de ancho y su rasgo más llamativo aparece cuando gana velocidad: los dos cascos ascienden y el barco avanza elevado sobre la superficie.

Las responsables son unas piezas llamadas foils, unas alas que trabajan bajo el agua. Al generar sustentación, levantan la embarcación y reducen la resistencia de los cascos. Un ala rígida aprovecha el viento para impulsar el conjunto. Esa combinación permite superar los 100 km/h en condiciones favorables. Mantener ese vuelo exige ajustes continuos.
La configuración habitual reúne a 6 atletas. El piloto lleva el rumbo y decide cómo atacar el recorrido. El trimmer de ala ajusta la pieza que aprovecha el viento. El controlador de vuelo regula el comportamiento del barco para mantenerlo elevado y estable, especialmente durante las maniobras.

Los dos grinders le dan al catamarán su fuerza física, es decir, accionan los mecanismos que permiten ajustar el ala. La estratega vigila el tráfico, los cruces y las oportunidades del recorrido. Las condiciones meteorológicas pueden modificar la configuración de la tripulación.
Piensa en todo eso durante un giro. Mientras el piloto cambia de dirección, sus compañeros ajustan el ala, controlan la altura y preparan la siguiente aceleración. Si los cascos vuelven a tocar el agua, aumenta la resistencia y cae la velocidad. El rival puede aprovechar ese instante para adelantarse. El mérito está en conseguir que todas esas tareas encajen a tiempo.
El dinero que mueve SailGP y las marcas que apuestan por él
El coste del F50 ayuda a entender la dimensión económica de esta liga. Alejandra Mato, Chief of Staff de SailGP, cifra su construcción en aproximadamente cuatro millones de euros en una entrevista con Economía 3. También sitúa el presupuesto máximo por equipo fijado por la liga en torno a siete millones de euros anuales.
Son conceptos distintos: una cifra corresponde a la embarcación; la otra, al presupuesto anual. Según explica Mato, SailGP construye y mantiene los barcos, y los equipos pagan un canon por utilizarlos. El modelo permite competir con una base técnica común.
Mover ese material añade otra escala al asunto. El dossier de la temporada detalla una logística de 115 contenedores y más de un millón de kilos de equipamiento. Cada F50 viaja desmontado en tres contenedores, que reparten el ala, los cascos y otros componentes. Uno de ellos también funciona como oficina del equipo durante los grandes premios.

La inversión también atrae rostros conocidos. Ryan Reynolds y Hugh Jackman figuran como copropietarios del equipo australiano. Kylian Mbappé participa como inversor en el francés. Son vínculos que acercan la competición a aficionados del cine y del fútbol, dos puertas de entrada muy útiles para una liga joven.
En ese equipo francés aparece también DS Automobiles, su patrocinador principal en 2026. La alianza da nombre al DS Automobiles SailGP Team France, operado por K-Challenge y pilotado por Quentin Delapierre. La marca francesa vincula así su presencia deportiva con una competición donde la eficiencia y la precisión tienen consecuencias visibles en cada maniobra.
El interés para el espectador está precisamente en esa relación entre recursos y ejecución. Puedes poner en el agua una máquina de varios millones, reunir talento olímpico y disponer de información técnica compartida. Después toca elegir una trayectoria, interpretar el viento y coordinar un giro mejor que el equipo de al lado. Los patrocinadores ayudan a sostener la estructura. La tripulación convierte esos recursos en posiciones sobre el agua.
Cómo seguir SailGP y disfrutar de tu primera carrera
Para empezar, busca a Los Gallos, el equipo español que ganó el campeonato de 2024. Diego Botín lleva el volante y Florian Trittel controla el ala. Ambos conquistaron juntos el oro olímpico de 49er en París 2024. Ese palmarés ofrece una buena razón para seguirlos y una referencia cercana entre tantos barcos. Después, mira la cuenta atrás.
En SailGP, los participantes llegan a la salida en movimiento. Durante el último minuto buscan espacio para acelerar y cruzar la línea justo cuando el reloj alcanza cero. Llegar con velocidad y una buena trayectoria hacia la primera boya puede condicionar toda la manga. La tensión empieza antes de que arranque oficialmente la carrera.

El recorrido obliga a tomar decisiones constantes. En las puertas, formadas por dos boyas, cada equipo elige por qué lado continuar. Una opción puede acortar distancia; otra, ofrecer mejor viento o menos tráfico. Cuando los barcos avanzan contra el viento, dibujan un zigzag y encadenan cambios de dirección.
Fíjate en tres cosas:
- Quién sale con ventaja,
- Quién mantiene el vuelo al girar
- Quién encuentra espacio para acelerar.
Con esas referencias, los adelantamientos empiezan a tener sentido. Los árbitros también intervienen: una salida anticipada o una infracción del derecho de paso pueden acarrear penalizaciones.
El formato merece atención porque ha cambiado durante 2026. Para el tramo final de la temporada, la liga utiliza carreras por grupos, llamadas split racing. Los trece equipos quedan repartidos en dos grupos según el resultado del gran premio anterior. El programa contempla tres mangas por grupo el sábado y otras dos el domingo, de unos quince minutos cada una. Los dos mejores de cada grupo acceden a una final de cuatro barcos que decide el gran premio.
Para verlo desde España, Movistar Plus+ incluye SailGP 2026 en su programación. Consulta el canal y la hora de cada prueba; la web oficial del campeonato reúne también las opciones de emisión por territorio.
Elige un barco y síguelo durante una manga completa. Cuando empieces a desear que conserve el vuelo al salir de una boya, ya tendrás una razón para ver la siguiente.

