Guía clara para entrenar con energía, evitar molestias y rendir mejor a cualquier edad.
Cuando vamos a ir al gimnasio a entrenar duro, es importante tener claro qué comer antes si queremos evitar la falta de fuerza, digestiones pesadas o malas sensaciones desde la primera serie. David Mateo, experto en nutrición, lo explica de una forma muy divertida (en un tono cómico, explicado para niños) en uno de sus vídeos recientes que ha publicado en sus redes sociales, en donde acumula más de 232 mil seguidores en Instagram y 121 mil en Tik Tok.
¿Qué comer antes de ir a entrenar al gimnasio?
Según David Mateo, «Los carbohidratos aportan energía al cuerpo. Esa energía resulta útil para el entrenamiento», la clave está en que sepamos elegir bien los alimentos según el tiempo que tengamos antes de entrenar y entender bien qué papel juega cada nutriente en nuestro cuerpo.
Carbohidratos simples (ej. fruta): energía rápida para entrenar al instante
Los carbohidratos son el combustible principal del entrenamiento. Sin ellos, el cuerpo se queda sin energía. David Mateo lo resume así en el vídeo: “Si quieres energía rápida y no sentirte pesado, los carbohidratos simples son la mejor opción antes del gimnasio”. La fruta es el ejemplo más claro. Se digiere fácil, llega rápido al músculo y permite empezar a entrenar con fuerza desde el primer minuto.

Este tipo de carbohidratos encaja bien cuando tienes poco margen antes de entrenar. Una hora, o incluso menos, es suficiente. No generan pesadez y ayudan a mantener el ritmo durante la sesión. Aquí conviene evitar alimentos con mucha fibra. La fibra ralentiza la digestión y puede provocar molestias justo cuando el cuerpo necesita ligereza.
David Céspedes te lo explica de forma sencilla: “Reducir la carga digestiva antes del ejercicio va a mejorar el rendimiento y la tolerancia al esfuerzo, sobre todo con el paso de los años”. Esta estrategia te va a permitir entrenar mejor incluso a partir de los cuarenta.
Carbohidratos complejos (ej. avena o arroz): bien solo si tienes tiempo
Los carbohidratos complejos también aportan energía, pero funcionan de otra manera. Avena o arroz necesitan más tiempo de digestión. David Mateo lo deja claro: “Si comes carbohidratos complejos, hazlo con varias horas de margen”. Cuatro horas antes del entrenamiento es un buen punto de referencia.

Cuando se respetan esos tiempos, la energía es más estable y el cuerpo responde bien. El problema aparece cuando se toman con prisa. Entrar al gimnasio poco después de comerlos suele traducirse en pesadez y falta de comodidad durante el entrenamiento.
Aquí entra también la proteína. La proteína ayuda a construir músculo, pero no aporta energía inmediata. Tomarla antes de entrenar no suma y puede sentar mal al estómago. Su momento ideal llega después, cuando el cuerpo la usa para recuperar.
La hidratación completa el puzle. El cuerpo es casi todo agua. Sudar mucho o entrenar durante bastante tiempo no es un problema si bebes lo suficiente y comes bien. Con una base clara, la suplementación solo tiene sentido cuando todo lo anterior ya está cubierto.

