Impulsado por Nico Furtado junto a otros dos socios, el proyecto propone un espacio que cambia con el paso de las horas y que no encaja en las etiquetas habituales de la escena gastronómica madrileña.
Le Clan no es un restaurante, tampoco es un bar de copas, ni mucho menos un club privado (que tan de moda están ahora en Madrid) aunque por el ambiente que reúnen bien podría serlo. Para sus creadores, Le Clan es más bien «una taberna parisina en pleno centro de Madrid».
Le Clan abrió sus puertas en septiembre en el barrio de Justicia en Madrid con una idea muy clara: crear un lugar al que apetezca ir por la mañana a desayunar, volver al mediodía y repetir por la noche sin sentir que estás entrando en locales distintos. Detrás del proyecto está el actor Nico Furtado, protagonista de Olympo (Netflix), que ha decidido invertir en Madrid junto a Agustín Patrizio y Mechi Caamaño, fundadores del restaurante Zíngara.

Los tres colegas comparten la misma visión y entienden la hostelería como un espacio social, no como una escena puntual. Le Clan se construye desde esa idea de continuidad: café, cocina, bar y música conviven sin forzar el ritmo y sin compartimentos estancos. El local acompaña al cliente según avanza el día, y no al revés.
El resultado es una de las aperturas más comentadas del barrio de Justicia, ojo, eso sí: no por ruido ni por promesas, sino por el ambiente tan divertido y exclusivo que han conseguido reunir.
¿Cómo es Le Clan?
Le Clan funciona como un all day café & bistró que se va transformando de forma natural a lo largo del día. Por la mañana, el ambiente es tranquilo y luminoso, el lugar perfecto en el que tomarte tu café y una tosta de huevos revueltos con aguacate.

A mediodía, el espacio gana conversación con una carta que te comentamos más abajo. Y al caer la tarde, la energía cambia reuniendo a la flor y nata de la sociedad madrileña brindando con coctelería de autor.

La estética mezcla referencias de bistró francés con el aire social de esos Place to be que tanto nos gustan en Madrid. El interiorismo, desarrollado por el estudio Eme Carranza, pretende reforzar esa idea de versatilidad: mesas que funcionan para un café rápido o una comida larga, zonas pensadas para quedarse y otras que invitan al movimiento.
Todo está diseñado para que el espacio se sienta vivo. Hay música en directo, sesiones de DJs y jazz en determinados momentos, sin convertirlo en un escenario permanente. Le Clan entiende la música como parte del ambiente, no como protagonista absoluta.
Carta en Le Clan: cómo se come
Durante el día, la cocina en Le Clan propone opciones pensadas para comer bien… bien sano: desde un exquisito tomate con anchoas, hasta un crudo de atún o unas alcachofas. También hay platos que sorprenden, como su Milanesa o la Focaccia frita o, por qué no, una tabla de quesos con paté para ir abriendo boca.

Por la noche, la propuesta gira hacia tapas y raciones pensadas para compartir. La carta mantiene una línea clara y reconocible, sin saltos ni mezclas forzadas. Platos como anchoas en aceite de oliva, churros con bacalao o la entraña marinada forman parte de una oferta pensada para la mesa compartida.

El desarrollo del menú ha estado a cargo de Maximiliano Rossi, chef y consultor habitual de Zíngara, lo que aporta continuidad al proyecto y una identidad reconocible dentro del grupo.
Carta de cócteles en Le Clan y vida nocturna
La coctelería en Le Clan ocupa un lugar central dentro del funcionamiento del local. La barra está pensada para acompañar el ritmo del día y ganar terreno a medida que avanza la tarde, para terminar por convertirse en la protagonista absoluta por la noche. Aquí conviven cócteles de autor, clásicos reconocibles y opciones sin alcohol, todos integrados dentro de una misma lógica de carta.
En la carta aparecen cócteles como TRES HERMANAS, COSMO SLING, PISCO POBLANO, LYCHEE-TINI, PIÑA CLARIFICADA o HIGH-BIKI-BALL, junto a referencias ya reconocidas de la casa como OLDETTE, PALOMA LE CLAN, METAXA MULE o CARAJO.
Obviamente, además de la coctelería, Le Clan tiene una selección de vinos nacionales e internacionales organizada por estilos, además de espumosos, rosados, cervezas y una sección de clásicos que incluye NEGRONI, DRY MARTINI, OLD FASHIONED, ESPRESSO MARTINI o APEROL SPRITZ. Todo el servicio de barra mantiene una coherencia clara con el resto del proyecto: accesible, reconocible y pensado para acompañar el tiempo que cada cliente decida quedarse.

