Maurice Lacroix y el taller Label Noir vuelven a trabajar juntos en una pieza exclusiva de solo cien unidades que busca repetir el éxito de sus dos colaboraciones anteriores, las cuales se agotaron en tiempo récord.
Puede que no haga falta que una marca tenga tres siglos de historia en un valle perdido para demostrar que sabe lo que hace, y Maurice Lacroix es el mejor ejemplo. Si intentas situarla en el mapa, Maurice Lacroix tiene modelos que juegan en la misma liga que Longines, Baume & Mercier u Oris. Son esas casas que te ofrecen una calidad de fabricación estupenda y un diseño con mucha personalidad sin que el precio se vuelva una locura.
Su gran éxito actual es el Aikon. Este reloj nació hace unos años recuperando la esencia de un modelo clásico de los noventa llamado Calypso.
Una alianza que nació para romper esquemas
Cada vez que se juntan Maurice Lacroix y el taller de Ginebra Label Noir el resultado vuela de las tiendas, y todo empezó en 2020.

Los expertos de Label Noir se dedican a coger relojes de alta gama y darles un toque oscuro y muy personal que cambia por completo su aspecto. Aquella primera colaboración fue un éxito total y las cincuenta unidades que fabricaron desaparecieron en cuestión de días. Luego, en 2024, repitieron la jugada con un modelo Masterpiece y el resultado fue idéntico.
Los coleccionistas se quedaron con ganas de más, y por eso ahora han decidido lanzar esta tercera edición basada en el Aikon Manufacture Skeleton. Esta vez han fabricado cien piezas. Siguen siendo muy pocas, pero así aseguran que quien lo lleve tenga algo realmente exclusivo en la muñeca.
Un corazón de acero negro y detalles que saltan a la vista
Cuando tienes este reloj delante, lo primero que notas es su presencia física. La caja mide 45 milímetros de ancho, un tamaño que se hace notar pero que resulta cómodo. Está hecha de acero inoxidable, aunque no lo parece a simple vista. Lleva un acabado negro mate gracias a un tratamiento especial que lo hace muy resistente a los arañazos del uso diario.

Aquí no hay una esfera tradicional que esconda el mecanismo. Todo queda a la vista de quien lo mira. El calibre automático ML234 se muestra orgulloso a través de los cristales de zafiro. Ver cómo se mueven las ruedas y los engranajes mientras el reloj marca el tiempo tiene algo que te deja un buen rato mirando la muñeca.
Maurice Lacroix ha diseñado este movimiento para que sea transparente. Han eliminado el material sobrante de las piezas para que la luz pase a través de ellas, creando una estructura de círculos concéntricos muy llamativa. El contraste de colores es lo que realmente define a este modelo.

Todo el conjunto es oscuro, pero han añadido toques en color turquesa que le dan una luz distinta. Hay un anillo de este color rodeando el borde y el segundero pequeño, situado a las seis, también destaca en ese tono.
Las agujas de las horas y los minutos son negras, pero llevan un material luminoso en turquesa para que puedas ver la hora cuando no hay luz. El fondo de la caja es de un cristal ahumado oscuro, lo que le da un toque misterioso. Además, ahí han grabado el número de la unidad para que sepas exactamente cuál de los cien relojes tienes contigo.
Estilo que cambia contigo y un toque personal
Algo que me gusta mucho de este modelo es su versatilidad. El reloj viene con dos correas diferentes dentro del estuche. Tienes una de piel nubuck gris oscuro con el logo de la marca grabado, que es perfecta si buscas algo un poco más discreto para el día a día. Pero si te apetece algo que llame más la atención, puedes ponerle la correa de caucho turquesa. No necesitas ir a una relojería ni usar herramientas para cambiarlas. Han incluido un sistema de enganche rápido que te permite quitar una y poner otra en segundos solo con los dedos.
Además, esta colaboración ha servido para lanzar un programa de personalización donde los clientes pueden participar en el diseño de su propia pieza. Es una forma de acercar el lujo a las personas, permitiendo que cada uno elija los acabados que más le gustan junto a los expertos del taller de Ginebra. Stéphane Waser, el director de la marca, tiene claro que la conexión con Label Noir funciona porque entienden muy bien cómo usar los tonos oscuros sin que el reloj resulte aburrido. Y la verdad es que, viendo este nuevo Aikon, es difícil quitarle la razón. Es una pieza que se siente actual y que aguanta bien cualquier situación gracias a su resistencia al agua de 100 metros. Su precio: 7.000 euros (6.500 francos suizos).

