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Los expertos lo confirman: "La caída del cabello puede ser una señal de alarma temprana de problemas internos"

hombre mayor peinándose hombre mayor peinándose
El pelo que se queda en el peine es el detalle en el que casi todos nos fijamos; los profesionales, en cambio, leen la densidad y el grosor que lo acompañan. | Crédito imagen: GettyImages.

Hablamos con dermatólogos, tricólogos y estilistas para entender por qué el primero en notar la caída no siempre eres tú, y qué intenta contarte el cuerpo cuando el pelo empieza a fallar.

Aparece en los hombros, en el desagüe, en el cepillo y en la almohada. No duele, no tiene urgencia y rara vez te frena el día. Y precisamente por eso pasa desapercibido lo que el cuero cabelludo está contando: dermatólogos, tricólogos y peluqueros llevan años aprendiendo a leerlo como una señal temprana de lo que ocurre dentro del cuerpo. Hemos hablado con varios de ellos para entender qué dice tu pelo y, sobre todo, qué puedes hacer al respecto.

El primero en notar la caída del cabello no eres tú

“Muchas veces somos los peluqueros quienes detectamos las primeras señales”, explica Álex Sestelo, estilista y director del salón que lleva su nombre. “El cliente se da cuenta cuando ya ve más cuero cabelludo de lo habitual, pero nosotros lo detectamos antes porque vemos la evolución corte tras corte.” Lo que observa no son mechones en el lavabo, sino algo más sutil: una pérdida de densidad en zonas concretas, un cabello que se afina y que cuesta más levantar al peinar.

En la consulta de tricología, esa lectura se vuelve medible. El doctor Francisco Rodríguez Cuadrado, de la Unidad de Tricología y Trasplante Capilar de Grupo Pedro Jaén, describe lo que permite ver la tecnología: “Gracias a la tricoscopia digital podemos identificar la miniaturización capilar, es decir, cabellos que nacen cada vez más finos y débiles, además de los patrones característicos de cada tipo de alopecia.” También aparecen datos invisibles a simple vista: inflamación del cuero cabelludo, alteraciones de la grasa o señales que anticipan cómo evolucionará el proceso.

El doctor Francisco Rodríguez, grupo Pedro Jaén
El doctor Francisco Rodríguez Cuadrado, tricólogo de la Unidad de Tricología y Trasplante Capilar de Grupo Pedro Jaén, una de las voces consultadas para este reportaje, defiende el diagnóstico precoz como la mejor herramienta frente a la caída. | Crédito imagen: Dr. Francisco Rodríguez.

Ese adelanto es lo que cambia el pronóstico. “Cuanto antes diagnostiquemos y tratemos, mejores resultados obtenemos”, resume el tricólogo, “porque en esa fase hay más opciones de recuperar densidad, frenar la caída o revertir procesos inflamatorios antes de que destruyan el folículo”.

La caída del cabello es una clara señal de lo que pasa por dentro

A veces, lo que se detecta en el cuero cabelludo no habla del pelo, sino de cómo ha vivido ese hombre los últimos meses. “La caída del cabello puede ser una señal de alarma temprana de problemas internos”, apunta la doctora Marina Rodríguez, dermatóloga especialista en medicina quirúrgica y venereología. Alteraciones tiroideas, enfermedades autoinmunes o el efecto secundario de ciertos medicamentos pueden manifestarse en el pelo antes que en una analítica convencional. “Por eso una consulta dermatológica no consiste solo en mirar el pelo. Muchas veces hay que investigar qué está ocurriendo detrás.”

Estrés y sueño: lo que la genética no explica sobre la caída del cabello

Que la herencia pesa es indiscutible: la alopecia androgenética es la más frecuente en hombres y ningún cosmético la revierte una vez establecida. Pero reducir el problema a la genética lleva a muchos a no actuar sobre lo que sí está en su mano. Y ahí entra otro tipo de caída.

La alopecia reaccional es lo contrario de un destino escrito: una caída brusca y difusa que el cuerpo desencadena como respuesta a un factor externo o interno. Su forma más habitual es el efluvio telógeno, explica la farmacéutica Eulàlia Mateu, que aparece tras un episodio de estrés intenso o una dieta drástica. Lo desconcertante es el retardo: la caída visible llega “entre dos y cuatro meses después”. De ahí la sensación de que el pelo se cae sin motivo, cuando en realidad responde a algo que ya pasó.

hombre peinándose frente al espejo
Revisarse el pelo frente al espejo es un gesto tan cotidiano que casi nadie repara en lo que el cuero cabelludo empieza a contar mucho antes de que la pérdida sea evidente. | Crédito imagen: Foto de archivo.

La biología empieza a explicar ese vínculo. Un trabajo del laboratorio de Ya-Chieh Hsu, en la Universidad de Harvard, publicado en Nature en 2021, describió el mecanismo en el laboratorio. En ratones, el exceso de corticosterona (la hormona del estrés equivalente al cortisol humano) no actúa directamente sobre las células madre del folículo, sino sobre la papila dérmica que las rodea, a la que impide liberar una molécula (Gas6) necesaria para activarlas. El folículo se queda entonces en fase de reposo más tiempo del normal. Cuando los investigadores restauraron esa molécula, el pelo volvía a crecer incluso bajo estrés. Es un estudio en animales y conviene leerlo como tal, pero ofrece una explicación plausible a lo que la consulta observa a diario: el estrés sostenido frena la regeneración del folículo.

El sueño completa el cuadro. El descanso profundo es el momento en que el organismo más recursos dedica a repararse, y dormir mal de forma crónica resta al cuerpo (pelo incluido) parte de esa capacidad de recuperación. No es la causa de una alopecia, pero sí uno de esos factores que pesan en el conjunto y que el propio afectado rara vez relaciona con su pelo.

Los errores que cometes antes de pedir ayuda

Cuando un hombre llega a consulta, suele llevar meses tomando decisiones por su cuenta. Y no siempre acertadas. “Vemos con frecuencia suplementos milagro, complejos vitamínicos innecesarios y productos comprados por internet sin control sanitario”, advierte la doctora Marina Rodríguez. El riesgo no es solo que no funcionen: algunos interactúan con medicamentos o alteran los resultados de una analítica. “Existe la falsa creencia de que todo lo natural es seguro, y no siempre es así.”

hombre lavándose el pelo en la ducha
Lo que aparece en el desagüe durante el lavado suele ser la primera señal que un hombre detecta, casi siempre cuando el proceso ya lleva meses en marcha. | Crédito imagen: GettyImages.

Sestelo detecta el extremo contrario desde la peluquería: hombres que agreden el cuero cabelludo con productos inadecuados sin darse cuenta. “El cuero cabelludo es piel, y como tal necesita cuidado.”

El tricólogo Rodríguez Cuadrado pone el límite con claridad: “Champús anticaída, complejos vitamínicos o cosméticos milagro generan expectativas muy superiores a lo que pueden conseguir. Ninguno revierte una alopecia androgénica establecida.” El error más común, coinciden los tres, es esperar a que la pérdida sea evidente para actuar, justo cuando quedan menos opciones.

Qué puedes hacer desde hoy si se te cae el pelo

El primer paso es entender el pelo como un indicador, no solo como un asunto de imagen. El segundo es más cotidiano de lo que parece. “Lo primero es cuidar la salud general”, resume Sestelo. “Mi recomendación es combinar buenos hábitos con el diagnóstico de un profesional, porque cada caso es distinto.” No es un consejo genérico: el folículo depende del estado del organismo, y ajustar el sueño y la gestión del estrés puede ralentizar procesos que, de otro modo, se aceleran sin que uno los conecte con su pelo.

La consulta precoz, insisten la dermatóloga y el tricólogo, no significa urgencia, sino información. “Hoy hay tratamientos eficaces, pero no existe una solución mágica ni inmediata”, matiza Marina Rodríguez. Una visita en esta fase no tiene por qué terminar en tratamiento: a menudo basta con una analítica completa para descartar causas internas que el paciente desconoce, y esa información ya sirve para actuar sobre lo que sí depende de él.

El pelo responde a cómo vives. Antes de gastar el dinero en el próximo champú anticaída, merece la pena mirar primero el sueño y el estrés y, si la caída persiste, pedir esa analítica. Suele salir más barato y casi siempre es más útil.

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