«Hacer un espectáculo en vivo es una especie de cosa política», declaraba Alexandre Mattiussi, fundador de Ami, haciendo referencia a la situación tan insólita de la pandemia y los conflictos políticos ocasionados por el virus. «La moda necesita encontrar humildad en la estos momentos». Esta versión de la humildad se traducía en un ambiente dramático para el diseñador: junto al río Sena en el quatrième, Mattiussi llevó a cabo un desfile en una pista de madera negra con una banda sonora de fondo, obra y gracia de la DJ Jennifer Cardini, mientras un elenco de reputados modelos como Arthur Gosse, Clement Chabernaud, Amalia Vairelli o Audrey Marnay hacían acto de presencia. A las 8 de la tarde, en una nublada tarde parisina, el riesgo parecía asomarse por los adoquines de la calzada que daban al puente, ya que, en una situación no tan diferente a la de España, los casos de COVID-19 también están creciendo de nuevo en París- y una celebración, un homenaje a la profunda relación de la ciudad con la moda y su amor por ella se abría paso entre una ola de pesimismo instaurada en la Ciudad de las Luces.

Para contrarrestar la lobreguez de tan extraña situación, Matiussi enseñó ropa con un espíritu relajado. Él mismo describió su colección de primavera-verano 2021 como «sofisticada pero no pretenciosa». Los trajes de espuma marina y chocolate así como los pantalones cortos holgados para el hombre se convirtieron en la piedra angular de su propuesta. La artesanía y el cuidado de la colección fueron más que evidentes gracias looks caracterizados por la comodidad y la elegancia.