Tom Ford, el diseñador que reescribió el manual de la masculinidad, cumple hoy 65 años en un momento donde la moda mira cada vez más al hombre.
Tom Ford demostró hace mucho tiempo ser un pionero de la moda masculina. Mientras el resto de la industria vestía al hombre para ir a la oficina, él lo vestía para seducir. Y más allá de desnudarlo en sus campañas de publicidad para conseguirlo, paradojas del mundo de la moda, le bastó un traje de terciopelo rojo rubí, entallado como una segunda piel, para convertirlo en objeto de deseo.
Su visión salvó a una de las casas de moda más reconocidas de la quiebra, y además propuso una nueva forma de entender la moda. En un momento en el que el hombre se vestía de uniforme para ir a la oficina, él los vestía para seducir, combinando la sastrería clásica con un nuevo lujo incuestionablemente magnético.
Tom Ford: el hombre como sujeto de deseo (y de consumo)
Si hay algo que Tom Ford supo ver hace tiempo es que el hombre es igual o incluso más vanidoso que la mujer. Cada vez existen menos dudas al respecto y el mercado lo sabe. Un ejemplo actual serían las tiendas de moda dedicadas exclusivamente a ellos, añadiendo una forma más de comprar moda masculina más allá de la planta alta de los centros comerciales. Este presente no existiría sin figuras visionarias como Ford que lograron apartar al hombre de la rigidez tradicional.

Con la explosión de la televisión por cable y los videoclips musicales, los años 90 fueron una época donde el erotismo inundaba las pantallas y en las calles se respiraba hedonismo. De la mano de fotógrafos como Mario Testino en campañas de Gucci, el diseñador supo llevar esa ola de transgresión al mercado del lujo. Convencido de que la sociedad situar al hombre como objeto de deseo al igual que a la mujer, utilizó a modelos masculinos como protagonistas y no como meros acompañantes en sus sesiones más provocativas.
Tom Ford y el lujo que deslumbra en la noche
Cuando el armario del hombre estaba compuesto básicamente por trajes grises con un material mate y liso, Tom Ford se atrevió a meter colores y distintas texturas. Chaquetas de esmoquin de terciopelo rojo rubí, verde esmeralda o distintos tipos de marrones con los que convivió durante su infancia en el Oeste hicieron que la ropa masculina empezara a destacar en noches de fiesta y los eventos.
El diseñador americano ha priorizado siempre una silueta estilizada y una proporción arquitectónica que quizá proceda de su paso por la prestigiosa Parsons School of Design de Nueva York, donde estudió arquitectura.

Sus diseños están lejos de querer competir con la luz del día, lo suyo más bien es vestir “Animales Nocturnos”. Su uso recurrente de materiales como el terciopelo, la seda o el satén les da no solo un carácter sensual y lujoso a sus diseños sino también un aura de misterio que acompaña en todos sus proyectos.
Su éxito en la alta perfumería y su paso por la dirección de cine, con títulos como A Single Man y Noctunal Animals, son el reflejo de su personalidad meticulosa que no se deja influenciar por otros a la hora de construir su universo.
Tom Ford: “La moda no es una democracia, es una dictadura”
Si le hubieras preguntado a un hombre en 1995 si quería llevar un traje de terciopelo entallado, muy posiblemente te hubiera respondido que no. Para Tom Ford el diseñador no debe guiarse por las peticiones ajenas, el diseñador debe seguir su propia visión creativa. Como él dice defendiéndose cuando le llaman controlador: “mi nombre está en el zapato. Eso significa que el tacón tiene que ser exactamente como yo quiero y no como otro quiere, la punta tiene que ser exactamente como yo quiero, y el tejido y el material tienen que ser exactamente como yo quiero. Esto no es una democracia, es una dictadura.»

Mientras ese autoritarismo creativo fue recibido con ovaciones en un Gucci que necesitaba una reinvención para salvar la firma de la bancarrota, en Yves Saint Laurent, casa que asumió en 1999, el propio Yves rechazó su visión sensual y provocadora, llegando a enviarle cartas con mensajes tan demoledores como: “En 13 minutos has destruido 40 años de mi trabajo.
A pesar de ese rechazo del francés, las ventas de YSL se dispararon dejando claro que la visión que Tom Ford proponía era lo que buscaba el consumidor. Respaldado por este triunfo funda su propia firma homónima en 2005. Incluso tras su retirada y la venta de la marca, su legado permanece intacto. En una era donde predomina el estilo más informal y el streetwear, el sello de Tom Ford se mantiene como un referente en el mercado del lujo, demostrando que el traje entallado y el terciopelo conservan toda su fuerza para vestir la vanidad del hombre.
Y es que el mayor triunfo de Tom Ford en la moda masculina fue romper los moldes de la masculinidad clásica, demostrando que la sensualidad y el magnetismo no entienden ni de géneros ni etiquetas.

