7 consejos para mejorar tu calidad de vida y que tu aspecto agradecerá

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Fotógrafo: Bell Soto, en exclusiva para RÍsbel Magazine
Modelo: Taylor Ashmore (Ford Models)

Empieza tu particular puesta a punto con 7 consejos sencillos, cotidianos y fáciles de poner en práctica.

Tener una mejor calidad de vida es una de las cuestiones a la que más atención debemos prestar. Para vivir muchos años y disfrutar de un bienestar físico y emocional tenemos que enfocarnos en el cuidado personal y en los hábitos. Los hábitos tóxicos no solo aumentan el riesgo de enfermedades sino que también te pueden acortar años valiosos de vida. Desarrollar un estilo de vida saludable puede convertirse en el elemento decisivo que nos haga aumentar nuestro paso por el globo. Cuidarnos en todos los aspectos contribuirá a sentirnos mejor con nosotros mismos y, del mismo modo, estar mejor con todos los que nos rodean. Tener buenos hábitos es una carrera de fondo que debe practicarse a diario y deberías empezar por estos:

1. DUERME

Porque durante el sueño se pone en marcha un mecanismo que regula la sensación de hambre y saciedad. Lo ideal es dormir entre 7 y 8 horas diarias.

2. EVITA EL ESTRÉS

Está comprobado que el estrés da dolor de cabeza, conlleva problemas de sueño, falta de concentración, produce fatiga, ansiedad, engorda (ya que el estrés incrementa el apetito), ¡potencia la caída del cabello! y un es el link de un montón de enfermedades. Gestionar el estrés es una cuestión de máxima importancia, que en mucha ocasiones, requiere incluso de un especialista. Como primer para plantarle cara al estrés, puedes empezar por reír. La risa mejora la respiración, libera tensiones y hace que el cuerpo segregue endorfinas, “las hormonas de la felicidad”. Si no tienes nada de qué reirte, busca un video en Youtube de tus humoristas favoritos, una escena de aquella película con la que acabaste desternillado o date un breve paseo por esos archivos interminables de memes.

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3. APRENDE A COMER

Aprender a comer no sólo significa saber qué tenemos que comer, sino cómo lo comemos. Dedícale unos 20 minutos a cada comida y procura que no sea delante de la televisión. Mastica lentamente cada bocado y limita los tiempos de cocción para tomar los alimentos “al dente”.


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4. REDUCE EL AZÚCAR

Es recomendable no superar los 55 gramos al día. El azúcar se consume rápidamente y la sensación de hambre reaparece en poco tiempo. Y para limitar su consumo aprende a leer las etiquetas: el azúcar se esconde en numerosos productos industriales, incluso en los llamados “light”.

5. BEBE MUCHA AGUA

Un gran vaso de agua al levantarte te ayudará a drenar y eliminar toxinas, después deja pasar 15 minutos antes de desayunar. Las infusiones, y especialmente el té verde también son buenos aliado. El té verde contiene vitaminas C, E, B y antioxidantes; es drenante y quema grasas; además es pobre en teína y tiene propiedades relajantes. Otras plantas diuréticas son el ortisón, la cola de caballo o el abedul.

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6. MUÉVETE

¡Haz deporte! Y si no estás muy acostumbrado a pisar el gimnasio o salir a correr puedes comenzar por andar. Ve andando a los sitios. Se recomienda dar un mínimo de 10.000 pasos (5 o 6 kilómetros) al día. Todas las oportunidades son buenas para ir sumando: subir por las escaleras, realizar trayectos cortos andando, bajar del bus o del metro una parada antes de llegar… Además de quemar calorías y tonificar tus músculos, activarás tu sistema respiratorio y cardiovascular.

7. BUSCA APOYO

Una visita al especialista es el complemento perfecto a un cabio de hábitos. Actualmente existen infinidad de centros especializados en el cuidado personal formados por grandes profesionales donde no sólo se encargarán de mejorar tu fachada, sino también de cuidarte desde dentro hacia afuera con dietas especializadas, terapias y un seguimiento continuado.