Donald Trump se mueve en una súper limusina blindada, capaz de resistir ataques extremos y que, además, funciona como un centro de mando móvil… pero muy pocas personas en el mundo pueden tocarla. Te contamos por qué.
Cuando el presidente de Estados Unidos viaja por carretera, utiliza uno de los coches más seguros y protegidos del mundo. Y no me refiero únicamente al escuadrón de escoltas con rodea su coche en cada acto oficial no… Donald Trump se desplaza en una limusina única en el mundo conocida como “The Beast” y desarrollada para la Casa Blanca sobre una base Cadillac.
Así es limusina presidencial que utiliza Donald Trump
El modelo actual debutó en 2018 bajo la administración anterior de Donald Trump y actualmente sigue operativo. Lo fabricó General Motors a través de su división Cadillac, aunque su arquitectura comparte más con un camión pesado que con una berlina convencional.

En el exterior del coche de Donald Trump nos puede recordar a un gran sedán americano: parrilla vertical, ópticas afiladas y proporciones clásicas. Bajo la carrocería hay un chasis reforzado que eleva el peso por encima de las 9 toneladas.
El Servicio Secreto supervisa cada detalle de este coche. La producción y las especificaciones exactas permanecen clasificadas y en el más absoluto de los secretos de estado, pero los datos conocidos apuntan a un blindaje extremo.
El coste estimado de cada unidad ronda los 15 millones de dólares, según cifras publicadas tras su presentación oficial en 2018. El contrato fue adjudicado a General Motors tras un programa que incluyó desarrollo, ingeniería y sistemas de protección específicos.
Blindaje, cristales y puertas con especificación militar
La carrocería está hecha de acero, aluminio y materiales compuestos de alta resistencia. Las puertas alcanzan un grosor cercano a los 20 centímetros. Los cristales multicapa resisten impactos de armas de alto calibre. Solo la ventanilla del conductor puede bajarse ligeramente para interactuar en controles puntuales. El resto permanece completamente sellado.

Los neumáticos incorporan tecnología run-flat reforzada. Permiten circular tras un pinchazo o incluso después de recibir disparos. Las llantas mantienen la estructura funcional en caso de pérdida total de presión en la goma.
La parte inferior del vehículo también cuenta con protección específica frente a explosivos. Cada desplazamiento contempla escenarios distintos. El conjunto está preparado para ataques de alta intensidad.
Un interior preparado para emergencias
El habitáculo del coche de Donald Trump prioriza la seguridad sobre el lujo, aunque como te podrás imaginar, el nivel de acabados corresponde a una limusina de representación: asientos amplios, comunicación cifrada y sistemas de control independientes.
El coche del presidente de Estados Unidos incluye además un sistema de filtrado de aire presurizado capaz de aislar el interior frente a agentes químicos. También integra reservas de sangre del grupo sanguíneo del presidente para situaciones críticas.

Una de las características que hace que el coche de Trump sea uno de los coches más seguros del mundo es que mantiene contacto directo con el Pentágono y otras agencias federales a través de sistemas de comunicación cifrada. El vehículo presidencial funciona como centro de mando móvil en caso de emergencia y durante los trayectos oficiales, forma parte de un convoy que incluye vehículos de apoyo, sanitarios y unidades tácticas.
Motor y capacidad de movimiento de The Beast
Las especificaciones mecánicas completas permanecen protegidas por razones de seguridad. Diversas fuentes apuntan a un motor diésel V8 de gran cilindrada adaptado para mover más de nueve toneladas.
Prioriza la capacidad de arranque inmediato y estabilidad bajo un peso extremo. La transmisión y suspensión trabajan para absorber el blindaje adicional sin perjudicar la maniobrabilidad en cualquier tipo de situación.
Cómo se utiliza en los traslados oficiales de Donald Trump
Cuando Donald Trump acude a actos oficiales en Washington o realiza desplazamientos internos por carretera, “The Beast” lidera el convoy presidencial. El Servicio Secreto de EE.UU se encarga de coordinar cada trayecto con antelación suficiente como para mapear cada uno de los accesos al trayecto por el que va a pasar el coche, puntos de visibilidad y reforzar toda la seguridad necesaria para que el desplazamiento del presidente se produzca sin altercados.

En viajes internacionales, el coche de Donald Trump se transporta en un avión militar junto al resto del equipo de seguridad del presidente. Estados Unidos desplaza su propio coche presidencial para garantizar el mismo nivel de protección a Trump en cualquier país.
En trayectos cortos dentro de la Casa Blanca o bases militares, el presidente a veces emplea otras unidades blindadas del parque oficial. La limusina mantiene el papel principal en eventos públicos y desplazamientos de alto perfil.
Cada aparición pública de Donald Trump dentro del coche responde a un protocolo concreto. Puertas abiertas durante segundos, acceso rápido y coordinación total con el equipo de seguridad.

