La joven promesa de la Fórmula 1, Kimi Antonelli, recibió como regalo un Mercedes-AMG edición limitada que terminó estrellándolo poco tiempo después en carretera.
Con solo 19 años, Andrea Kimi Antonelli ya está compitiendo en la Fórmula 1, defendiendo los colores de Mercedes-AMG Petronas F1 Team y formando parte del relevo generacional más ambicioso de la parrilla. Hace poco más de un año obtuvo el permiso de conducir y a principios de año, Mercedes le entregó para su uso fuera de la competición uno de los AMG más exclusivos del momento. Inesperadamente, hace unas semanas ese mismo coche acabó contra una barrera en San Marino, muy cerca de su domicilio.
El Mercedes-AMG GT 63 PRO de Kimi Antonelli
Cuando Mercedes decidió entregarle un AMG GT 63 PRO 4MATIC+ Motorsport Collectors Edition, es decir, un coche perteneciente a una serie limitada a 200 unidades en todo el mundo, desarrollada como homenaje a la división deportiva de la marca alemana y con una configuración claramente vinculada a la estética del equipo de Fórmula 1.
Bajo el capó, el Mercedes-AMG GT 63 PRO de Kimi Antonelli monta el conocido V8 biturbo de 4.0 litros con 612 CV, asociado a la tracción total 4MATIC+ y a una puesta a punto mucho más agresiva que la de un GT convencional. Suspensión revisada, aerodinámica específica, detalles en fibra de carbono y una decoración inspirada en los colores de competición. Es un coche de colección con matrícula.
El precio supera con facilidad los 300.000 euros dependiendo del mercado y la configuración final. No es el tipo de AMG que uno ve aparcado a diario.
Así ocurrió el accidente de Kimi Antonelli
A principios de febrero, de noche y en una carretera cercana a su domicilio en Serravalle, el piloto perdió el control y terminó impactando contra una señal y posteriormente contra la barrera de protección. No hubo otros vehículos implicados y Antonelli salió ileso. El coche, en cambio, quedó seriamente dañado.
Las autoridades locales abrieron el correspondiente atestado y trascendió que el joven piloto afrontaba una retirada temporal del permiso de conducir, algo que en Italia puede ocurrir cuando se detecta una infracción relevante en conductores noveles. Esa sanción administrativa afecta a su carnet de calle, no a su superlicencia deportiva.
El detalle que más llama la atención es el contexto. Antonelli compite al límite cada fin de semana con un monoplaza que supera ampliamente los 900 CV combinados entre motor térmico y sistema híbrido. Sin embargo, la gestión del riesgo en circuito y la conducción en carretera responden a reglas distintas. En pista hay escapatorias, comisarios y protocolos. En carretera hay señales, tráfico abierto y márgenes mucho más estrechos.
Un piloto de élite frente a la carretera real
El italiano se convirtió en piloto titular con Mercedes tras una trayectoria meteórica en categorías inferiores. Ganó en Fórmula 4, destacó en Fórmula Regional y dio el salto dando la sensación de ser todo un talento en auge.

Cuando un piloto joven recibe un coche tan exclusivo, el mensaje es aspiracional. Cuando ese coche termina contra una barrera, el relato cambia. En cuestión de horas, la historia pasó de ser la entrega de un AMG especial a un debate sobre potencia, experiencia y responsabilidad.
También hay un factor evidente: Antonelli solo lleva algo más de un año conduciendo legalmente por carretera. En Italia, además, existen limitaciones específicas para conductores noveles en vehículos de alta potencia. El contraste entre su capacidad al volante de un F1 y en tráfico real, ha acabado generando debate sobre experiencia y responsabilidad.
¿Cómo posiciona a Antonelli esta situación?
En términos deportivos, el incidente no ha alterado su calendario. Siguió con su programa de test y compromisos oficiales. Mercedes no modificó su planificación. El equipo alemán entiende que hablamos de un episodio aislado sin consecuencias graves.

En términos de imagen, sí deja aprendizaje. La figura del piloto joven que lo tiene todo a los 19 años también convive con errores propios de la edad. El AMG GT 63 PRO representa el éxito prematuro, la confianza de una marca histórica y el acceso a un nivel de producto reservado a muy pocos.
Eso sí… vaya por delante que Antonelli continúa su temporada como piloto profesional con el foco puesto en sumar experiencia y puntos, como si nada de esto hubiera pasado.

