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Para demostrar que la seguridad va más allá de la ropa, la modelo Eugenia Silva viste la nueva colección de Mó como símbolo de empoderamiento, una oda a la familiaridad, a la franqueza y sobre todo, la confianza en uno mismo.

Leonard Hofstadter, Betty la fea, Patito Feo, la chilindrina, los alumnos nerd de clase…Todos estos personajes siempre se han representado en la pequeña pantalla como personas acomplejadas, sin seguridad por su apariencia y por el rechazo social que experimentaban. A la hora de crear estas personalidades, escritores, directores, productores y diseñadores añadían unas gafas para conseguir afear el rostro. Como si llevar este accesorio fuera requisito incuestionable de poco “agraciado”.

Pero las lentes no solo se han empleado para aquellos que se salían del canon de belleza establecido por los que se consideraban del grupo mayoritario en clase o por la antipática antagonista de las telenovelas estereotipadas. Los anteojos se usan también en las televisiones y en el cine para los frikis, para un Harry Potter, para los ratones de biblioteca, para los cerebritos como Velma en Scooby-Doo y para los que llevan gafas desde los cinco años, como Manolito gafotas.

Las gafas se han empleado en el mundo del entretenimiento como un accesorio para arquetipos que se salen de los estándares sociales. Sin embargo, hay mensajes que se transmiten a través de las lentes y que fortalecen los rasgos de una persona para aquellos que van más allá del aspecto físico. Como cada año, Multiópticas ha sacado una colección navideña apelando a la confianza que podemos proyectar gracias a un complemento tan sencillo (pero a la vez atractivo) como son las gafas.

La colección recibe el nombre de “Esta Navidad solo puede ser mó” y para defender ese lema han presentado sus nuevos modelos y las combinaciones recomendadas para recibirlas o regalarlas como presente estas fiestas. Las gafas de graduado se orientan a planes más caseros mientras que las gafas de sol, permitirán disfrutar los últimos rayos de sol del año. Los diseños se adaptan a la nueva tendencia de la moda que se vuelve a acercar al pasado. Emulando los estilos del ayer han conseguido transmitir la sensación de añoranza y de nostalgia con las que las personas pueden identificarse al volver a casa por Navidad.  Aún así, volver a casa sin un regalo para los familiares no es plato de buen gusto para nadie y por ello, la firma ha creado diversas opciones que no solo permitan un regalo a uno mismo, si no un regalo que también se adquiera pensando en los demás.

Un regalo siempre tiene que venir envuelto con el papel más llamativo, pero nada sospechoso para que los curiosos no descubran lo que esconde el presente. Envolver el regalo es otro acto de amor ya que es el momento de vestir de forma atractiva y delicada lo que se entrega a familiares y amigos. Si la forma de regalar no importara, los Reyes Magos perderían su encanto y su magia.

La marca ha pensado en todo y con motivo de sorprender hasta con el envoltorio de sus gafas, ha diseñado las fundas E-MÓ FLAP para llevar colgado y poder tener tus gafas mó a tu disposición en todo momento. Además, cada funda va acompañada de las gamuzas de MÓ en estampado tartán disponibles en color rojo y azul. La anfitriona de la colección es Eugenia Silva ya que para la marca encarna las cualidades de experiencia y trabajo en equipo. Precisamente, para la campaña se muestra acompañada de sus amigos Beltrán Lozano, Israel Fernández, Rafael Tarradas Bultó, Mónica Ugalde y Carmen Calvo. Es una imagen con la que la firma quiere resaltar la importancia de la confianza, la amistad y la familia son fuerzas capaces de crear esas seguridad que luego se imprime en los accesorios con los que se visten.

Y como esta colección es una invitación a un viaje a través de los recuerdos, a la vuelta a casa como sinónimo del retorno a los orígenes. Es que precisamente es en las memorias encuadradas en portarretratos familiares donde se encuentran las historias más emotivas y también las más curiosas. Para viajar al origen de las gafas de sol habría que aterrizar los años en siglo XII en China. El país asiático fue el primer lugar donde se desarrolló una tecnología para oscurecer los cristales de cuarzo. Estos lentes ahumados eran usados por los jueces chinos y no tenían como principal objetivo la corrección de la vista y tampoco para protegerse de la luz solar.

Entonces, ¿por qué solo lo usaban los jueces? ¿con qué fin?  La verdadera intención de las primeras gafas de sol era el de ocultar la expresión del ojo durante los juicios, algo que Anna Wintour definitivamente aprueba. Con este accesorio se podía ocultar cualquier evidencia sobre el veredicto que únicamente se daría al acabar el juicio.

Ya superada la primera mitad del siglo XVIII, el británico James Ayscough comenzó a experimentar con lentes tintadas. Él tampoco las concebía como gafas de sol ni como mecanismo de protección frente a los rayos solares. Pero empezó a ver en ellas el remedio a algunos problemas específicos de visión. A principios del siglo XX se empezó a generalizar el uso de gafas de sol entre las estrellas del incipiente cine mudo.

Empezaron a distinguirse los tipos según su finalidad; Gafas de sol cosméticas que no ofrecen una protección significativa contra el sol y se usan como accesorios de moda; Gafas de sol de propósito general para reducir el deslumbramiento de la luz brillante y gafas de sol especiales para actividades como el esquí o para personas muy sensibles al deslumbramiento.

Sam Foster inició en 1929 la producción en masa de gafas de sol económicas en Estados Unidos, pero no fue hasta el año 1936 que aparecieron las primeras gafas polarizadas. En el año 2021, no solo jueces, no solo hombres, no solo actores. No solo se usan ahora como accesorio sino que son capaces de crear personalidades, de esconderlas como máscaras aportando misterio y, lo más importante, ahora también podrán suponer un viaje en el tiempo hacia aquellos momentos en los que nos sentíamos más seguros y de los que salimos con la fuerza que nos caracteriza hoy. Las gafas pueden llevarlas, empresarias, periodistas, cantantes, actrices, y pueden describir a las personas y a su esencia de forma positiva. E incluso, hacerlas icónicas, como las clásicas gafas al estilo Wayfarer de montura gruesa de Audrey Hepburn o las de corazones rojos que utilizó Kubrick para expresar el deseo prohibido para definir la sensualidad de Lolita. Las gafas no esconden inseguridades, crean identidades. John Lennon y su montura circular, Bono y sus gafas estilo pantalla, el estilo aviador de Elvis Presley con sus característicos lentes dorados o Tom Cruise y sus Ray-Ban en Top Gun. Y sin ir tan lejos, en España, el presentador Risto Mejide y sus lentes oscuros. Sería imposible imaginarle sin ellos.

Las lentes pueden conjugarse con sustantivos positivos, pueden definir personalidades, representar gustos y hasta emociones, estados de ánimo. Demuestran el cuidado personal y la limpieza de sus cristales revela cuán aseados son los que las llevan. Las gafas se usan para ver, pero también para hacerse ver. Son para aquellos a los que no le falta vista, les sobra previsión. Para enmarcar los rasgos, hacer más grandes los ojos para contemplar los ambiciosos objetivos de quien los lleve. Las gafas aportan confianza.

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