El sol baja en Venice Beach y la brisa mueve la orilla. Con Bell Soto al frente y Igor “Iggy” Kolomiyets como protagonista, salimos a buscar una historia limpia: denim, piezas sport y esa luz que vuelve todo más cercano. Queríamos un guiño claro a Weber: piel salada, gesto honesto y encuadres que dejan respirar el horizonte. Un paseo, un respiro, un mensaje sencillo contado a última hora del día.
Iggy camina descalzo y el relato arranca solo. La arena pide pasos cortos; el mar, silencios. La cámara se acerca cuando el viento abre la camisa y se aleja cuando el cuerpo necesita aire. Hay una calma extraña en ese minuto en que el cielo se apaga y las sombras afinan la silueta. El azul del día se queda pegado al tejido y el resto lo hace la mirada.
El vestuario vive en los detalles. Camisa Victorinox sobre camiseta H&M, cinturón Just Cavalli y botas Maison Margiela 22 en la arena. Denim de Levi’s con camisa ZARA; chaleco Levi’s con pantalón H&M para un bloque más práctico. Entre tomas, un bañador Kyle King y, de nuevo, el cinturón que marca cintura. La chaqueta Diesel aparece al final, cuando el aire refresca, y una base UNIQLO limpia la silueta sin ruido. Todo pensado para que la luz haga su trabajo y el tejido cuente la escena.
Bell trabaja con horizontes bajos, primeros planos que registran la sal en la piel y planos medios que dejan entrada al mar. Sin artificios: reflejos mínimos y la hora exacta. El pelo y la piel quedan en manos de Gary Requejo, con apoyo de MAC Cosmetics y Leonor Greyl; la localización, Venice Beach, termina de fijar el tono. Cuando cae la tarde, Iggy mira al agua y la historia cierra como empezó: sencilla y directa.
