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Guía para conocer Estambul en 3 días: calles secretas y lugares que no hay que perderse

Puente de Balat, Estambul Puente de Balat, Estambul
Puente de Balat, Estambul. | crédito foto: Nacho Varela y Gabriela Chinea para Rísbel Magazine.

Balat, Eminönü, Karaköy o Fatih: te presentamos un paseo por los barrios más desconocidos de Estambul donde la vida cotidiana se aleja del turismo tradicional para colarse por callejones secretos que huelen a pan caliente, mezquitas de barrio y barcos que zarpan desde el Bósforo



Estambul es una ciudad única. Ninguna otra ciudad abarca dos continentes ni ha sido capital de dos poderosos imperios. Sus iglesias, mezquitas y palacios son un fiel reflejo del increíble pasado de esta metrópoli con 15 millones de habitantes, que hoy es un dinámico centro artístico y un paraíso para los aficionados a las compras, los locales nocturnos y la gastronomía. Esta ciudad está estrechamente relacionada con el mar. Se puede cruzar el estrecho del Bósforo para almorzar en Asia; contemplar el mar de Mármara desde la azotea de un hotel en Sultanahmet; o disfrutar del horizonte cubierto de mezquitas mientras se recorre el Cuerno de Oro en un ferri.

Mercado de Fatih, Estambul
Mercado de Fatih, Estambul. Foto de Nacho Varela para Rísbel Magzine.

El Cuerno de Oro, un estuario que separa la parte vieja del Estambul europeo de su zona más moderna, está adquiriendo nueva vida. Estos barrios, que los turistas suelen pasar por alto, están salpicados de lugares históricos, como la mezquita Kariye. Fener y Balat son ahora una importante zona de construcción inmobiliaria, además de escenarios cada vez más populares para series de televisión (las famosas novelas turcas). El litoral del casco antiguo alberga kilómetros de parques con senderos muy agradables y en la orilla de la ciudad nueva se encuentran algunos lugares de intereés como Miniatürk y el Museo Rahmi Koc.

Mezquita de Mihrimah Sultan, Üsküdar, Estambul
Mezquita de Mihrimah Sultan, Üsküdar, Estambul. foto de Gabriela Chimea para Rísbel Magazine.

Por otra parte, en tierra firme, hay veinte distritos repletos de contrastes. La antigua catedral de Santa Sofía es impresionante (y una parada), al igual que el museo Istanbul Modern. Por el día se puede pasear por las calles del devoto barrio de Fatih entre estudiantes de las madrasas y, por la noche, ir a tomar un cóctel en un bar de Beyoglu, el corazón del Estambul moderno. El Bósforo no es lo único que divide Estambul. El casco antiguo ocupa una península que apunta hacía Asia. En ella se encuentran monumentos bizantinos, mezquitas otomanas, mercados históricos como el Gran Bazar y venerables baños turcos. Al otro lado del Cuerno de Oro, en Gálata y Beyoglu, las tiendas de istiklal Caddesi reciben unos tres millones de visitantes cada año, mientras que los bares y discotecas se encuentran en Kadiköy.

Qué visitar en Estambul en 3 días

Estambul lleva habitado unos 8.000 años y sirvió de capital a dos de los imperios más poderosos del mundo, el bizantino y el otomano, lo que la convierte en un verdadero museo de historia. Los principales atractivos de la ciudad pueden recorrerse en un par de días o tres. Después, las posibilidades que ofrece llegan a resultar abrumadoras, sobre todo porque esta antigua ciudad se está transformando en un moderno centro de vida nocturna, gastronomía y compras. Lo mejor es regresar una y otra vez para descubrir todo su atractivo.

Puente Galata (Galata Köprüsü)

El predecesor de este puente sobre el Cuerno de Oro fue un pontón de hierro construido en 1909-1912. Sus características no eran adecuadas para el tráfico moderno y se sustituyó en 1994 por la actual estructura. Las vistas de la ciudad desde el nivel inferior son espectaculares, sobre todo al atardecer. Partes del antiguo puente se han instalado cerca de Ayvansaray.

Pescador en el Puente de Galata
Pescador en el Puente de Galata. Foto de Gabriela Chinea para Rísbel Magazine.

Crucero por el Bósforo

El horizonte de Estambul es uno de los paisajes urbanos más famosos del mundo y, aunque existen muchos lugares para admirarlo, el mejor es sin duda la cubierta de un barco sobre el Bósforo. Tras visitar a pie el bullicioso centro de Estambul, la travesía por el Bósforo proporciona una perspectiva totalmente distinta de la ciudad. De este modo se de. de respirar el humo del tráfico y se descansan los pies. El económico ferri local permite disfrutar de un recorrido pausado junto al hermos, litoral y sus villas de madera. El ferri zarpa del muelle de Eminönü, el más importante de la ciudad. Hay puestos que venden simit y bocadillos de pescado.

Puente de Galata, Estambul, con un crucero de fondo
Puente de Galata. Foto de Gabriela Chinea para Rísbel Magazine.

La Mezquita Nueva

Esta mezquita es algo sombría y fue encargada en 1597 por Safiye, Madre del Sultán Mehmet III. Las obras quedaron interrumpidas tras la ejecución del arquitecto por herejía y el destierro de Safiye tras la muerte de su hijo. La mezquita fue finalizada en 1663 por Turhan Hatice, madre del sultán Mehmet IV.

Alrededores de la Mezquita Nueva, Eminönü, Estambul
Alrededores de la Mezquita Nueva, Eminönü, Estambul. Foto de Nacho Varela para Rísbel Magazine.

Los alrededores de la Mezquita Nueva son perfectos para estar todo el día de compras. Puedes comenzar el día con una visita a los baños de Cemberlitas y la mezquita de Nuruosmaniye, para luego dirigirte al principal destino de la jornada, el Gran Bazar. Haz un descanso para tomar un café en alguno de los cafés del bazar y luego atraviesa la plaza de Beyazit y baja la colina hacía la mezquita de Süleymaniye, donde encontrarás las tumbas de Solimán y Haseki Hürrem. Una buena opción para ir a comer es en Ózen Lokana.

Por la tarde, deja la mezquita por Ismetiye Caddesi, gira a la izquierda en Uzuncarsi Caddesi y baja la colina por las bulliciosas calles comerciales en las que los trabajadores del metal y la madera siguen ejerciendo su oficio. Gira luego a la derecha en Tahtakale Caddesi, cuyas tiendas de café y especias son una parada imprescindible (y una experiencia sensorial perfecta para flipar con aromas que nunca antes habías olido).

Alrededores del Gran Bazar, Eminönü, Estambul
Alrededores del Gran Bazar, Eminönü, Estambul. Foto de Gabriela Chinea para Rísbel Magazine

Si continúas bajando la colina, llegas a Eminönú, donde puedes visitar la mezquita de Rüstem Paça y la mezquita Nueva antes de otra ronda de compras en el bazar de las Especias. Entre la mezquita Nueva y el bazar de las Especias está el mercado de flores, plantas, semillas y pájaros. Puedes cenar en Hamdi Et Lokantasi o Pasazade, que está cerca de la estación de Sirkeci, o volver en tranvía a Sultanahmet para contemplar el atardecer.

El Barrio del Bazar y Eminonu:

En 1453, tras conquistar Constantinopla, el sultán Mehmet Il eligió esta zona próxima al foro de los Toros grecorromano para iniciar la construcción de una ciudad modélica basada en los principios islámicos.

Café en Eminönü, Estambul
Café en Eminönü, Estambul. Foto de Gabriela Chimenea para Rísbel Magazine

Sus elementos principales serían mezquitas y madrasas (escuelas religiosas), instituciones benéficas, alojamiento para viajeros y un gran bazar que financiara todo lo anterior y mucho más. Estas construcciones, muchas aún en pie, formaron uno de los barrios más fascinantes y animados de la ciudad, donde se puede comprar con igual facilidad un cubo de plástico o un kilo de pimienta en grano que alfombras de seda o textos religiosos antiguos.

El Gran Bazar fue una de las primeras instituciones fundadas por Mehmet II después de 1453. La parte más antigua es Ic Bedesten un almacén abovedado donde se vendían y se guardaban las mercancías más valiosas. En las calles cubiertas del bazar, además de miles de tiendas y puestos, hay cafés, restaurantes y teterías. Los antiguos hans (posadas para viajeros) albergan ahora talleres y pequeñas fábricas.

Danza de Derviches Eminonu, Estambul
Danza de Derviches Eminonu, Estambul. Foto de Gabriela Chimea para Rísbel Magazine.

La calle comercial Mahmutpasa Yokusu une el Gran Bazar con el bazar de las Especias en Eminönü. Aquí es donde los lugareños van a comprar todos los días excepto el domingo, abriéndose paso entre una multitud de vendedores ambulantes y porteadores. Es un gran lugar para ver la verdadera ciudad comercial y ofrece un agradable contraste con los bazares para turistas.

Eminönü, Estambul
Eminönü, Estambul. Foto de Nacho Valera para Rísbel Magazine.

Hay que salir del Gran Bazar por Mahmutpasa Kapisi (Puerta de Mahmutpasa; puerta 18) y bajar. De camino se ven hans históricos pero ruinosos y uno de los hamams más antiguos de la ciudad, el Mahmutpasa Hamami de 1476. Cerrado hace ya algún tiempo, necesita urgentemente una buena mano de chapa y pintura. Al final de la calle hay un cruce con Haci Kuçuk Sk, donde se debe girar a la izquierda e inmediatamente a la derecha, seguir recto y luego, de nuevo a la izquierda en Marpuççular Caddesi, que conduce a las calles concurridas de Tahtakale alrededor del bazar de las Especias.

Saborear un ‘türk kahve’

Una vez en Eminönü, basta fiarse del olfato para llegar a Hasircilar Caddesi y disfrutar de un café turco tradicional en el proveedor más famoso de Estambul, Kurukahveci Mehmet Efendi. Esta empresa, fundada hace más de un siglo, tuesta café en su distintiva sede art-déco, al oeste del bazar de las Especias, perfumando todo el distrito y vendiendo el café a través de una ventanilla frente a la que siempre se forma una larga cola de turistas y locales. Detrás está la cafetería y librería de la empresa, Kuru Kahveci, a la que se accede a través de un callejón que sale de Hasircilar Caddesi. En la planta superior hay un pequeño museo con exposiciones sobre la historia de la empresa y la venerable tradición cafetera de Turquía. Al tomar un café aquí se puede consultar la web de la empresa para saber más sobre el arte de leer los posos del café.

Cibali, Üsküplü, Estambul
Cibali, Üsküplü, Estambul. Foto de Gabriela Chimea para Rísbel Magazine

Esta zona es magnífica para pasear entre mezquitas, mercados, almacenes otomanos, vendedores ambulantes que ofrecen desde simits y multitud de muelles con ferris a todos los puntos de la ciudad. Si continúas tu camino hacia el sur, llegarás hasta Kumkapi, un antiguo barrio de pescadores en el que hay muchos meyhanes (tabernas) que sirven pescado fresco y meze regados con raki. Por aquí, los músicos que interpretan el típico fasil esperan que les des una buena propina.

¿Qué no hay que perderse en Estambul?

Como te puedes imaginar, la huella del Imperio otomano perdura en muchos rituales cotidianos de Estambul y, hasta hace poco, el arte del regateo era uno de ellos. Sin embargo, los tiempos han cambiado y hoy el precio «no negociable» está instaurado en la mayoría de los puntos de venta de la ciudad, incluido el Gran Bazar.

Mercado de Karakoy, Estambul
Mercado de Karakoy, Estambul. Foto de Gabriela Chimea para Rísbel Magazine.

Puede que la única excepción sean las tiendas de alfombras y, si te animas a comprar una o un tapiz, tienes que seguir los siguientes consejos: Los precios «oficiales» casi siempre están inflados para permitir un margen de negociación, un 20 o 30% como regla general. Nunca hay que sentirse obligado a comprar algo. El té y la conversación son gratis. Si se aceptan, no se debe comprar nada a cambio. Antes de empezar a regatear, hay que decidir cuánto estás dispuesto a pagar. La primera oferta debe ser de alrededor del 60% del precio que se quiera pagar.

El comerciante se reirá, se mostrará ofendido o perplejo, lo cual forma parte del ritual. Luego hará una contraoferta del 80 o el 90% ante lo cual el cliente debe decir que no está dispuesto a pagar esa cantidad y ofrecer alrededor del 70%. En este punto, comprador y vendedor deben haberse evaluado mutuamente. El vendedor te indicará el precio al que está dispuesto a vender y, si se corresponde con lo que el comprador estaba dispuesto a pagar, habrá trato. Si no, hay que sonreír; dar la mano y marcharse.

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