La Casa Real británica mantiene una flota oficial y privada que combina representación, seguridad y elecciones personales con cifras que superan el millón de euros.
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Para entender el garaje de la Casa Real británica, hay que tener claro que la corona está encabezada por el rey Carlos III junto a la reina Camila. En primera línea institucional aparecen el príncipe Guillermo y Kate Middleton, con sus tres hijos. También forman parte del núcleo el príncipe Harry, el expríncipe Andrés, la princesa Ana y el príncipe Eduardo. Cada miembro ocupa un papel distinto dentro de la estructura. Pues bien, el garaje de la Casa Real británica sigue exactamente la misma lógica, incluso en el caso del expríncipe Andrés, “desterrado” de la familia real, que seguía conduciendo modelos asociados a la corona.
Bentley State Limousine, el coche oficial de la familia real británica
El Bentley State Limousine es el vehículo institucional por excelencia. La marca británica lo desarrolló en 2002 para el Jubileo de Oro de Isabel II y fabricó solo dos unidades.

Bajo el capó monta un 6.75 litros V8 biturbo con alrededor de 400 CV. El conjunto supera las tres toneladas y equipa blindaje integral. Las puertas traseras abren con gran ángulo para facilitar la entrada con vestimenta ceremonial. El habitáculo ofrece altura suficiente para mantener contacto visual durante actos públicos.
El valor estimado supera los 10 millones de euros por su carácter único y nivel de personalización. Durante el reinado de Carlos III, Bentley adaptó el sistema para funcionar con biocombustible, alineando el coche con la línea ambiental que el monarca defiende desde hace años.
Rolls-Royce Phantom VI, tradición y continuidad histórica
Otro de los coches de lujo que forma parte del patrimonio sobre ruedas de la monarquía británica es el Rolls-Royce Phantom VI . La firma lo entregó en 1977 como regalo por el Jubileo de Plata de la reina Isabel II.

Monta un 6.75 litros V8 atmosférico con unos 220 CV. Puede parecer poco potente pero hay que entender de que época es este modelo. Las principales características son la suavidad, el aislamiento y la capacidad de desplazarse con total serenidad en desfiles y recepciones oficiales.
El interior combina madera pulida, cuero artesanal y detalles hechos a medida. El techo elevado mejora la visibilidad en recorridos públicos. Una unidad estándar ronda los 500.000 euros en el mercado clásico. La versión vinculada a la familia real supera ampliamente esa cifra por su especificación y relevancia histórica.
Range Rover, la elección práctica del rey Carlos III
Ahora bien, fuera del protocolo y de los actos institucionales, La familia Real lleva siendo fiel a la misma marca de coches desde hace generaciones: Range Rover es el vehículo habitual dentro del entorno real.

Y es que, Range Rover es una de las marcas de coches de lujo más british del mundo de la automoción. Uno de los modelos favoritos de la corona es el Range Rover Autobiography, un modelo que ofrece un V8 4.4 biturbo de 530 CV y variantes híbridas enchufables de 510 CV. Las versiones más completas superan los 150.000 euros en Reino Unido.
Aquí hablamos de tracción total y suspensión neumática para ofrecer la máxima capacidad en cualquier situación. Hemos visto utilizarlo en desplazamientos a propiedades como Sandringham o Balmoral. También hemos podido ver a Carlos III conducir personalmente distintas generaciones de este modelo, reforzando la relación con el fabricante británico, proveedor oficial de la corona.
Aston Martin DB6, el lado personal de Carlos III
Dentro del garaje de la Familia Real británica destaca un modelo con carga biográfica evidente: el Aston Martin DB6 Volante, uno de los coches descapotables clásicos más bonitos de la historia del motor y que Carlos III recibió como regalo el día de su 21 cumpleaños.

Equipa un seis cilindros en línea 4.0 litros con aproximadamente 282 CV y cambio manual. Propulsión trasera clásica y planteamiento deportivo para su época.
Aston Martin también modificó el motor para funcionar con bioetanol procedente de residuos vinícolas. El propio monarca explicó esa decisión como parte de su compromiso ambiental.
El valor de mercado de un DB6 Volante supera los 1,5 millones de euros. La unidad asociada al rey alcanza cifras superiores por su contexto histórico y visibilidad pública, especialmente tras su aparición en la boda de Guillermo y Kate. Este es probablemente el coche más personal de la Casa Real.
El papel del príncipe Andrés dentro del garaje real
El príncipe Andrés formó parte activa de la agenda institucional durante años. Utilizó vehículos oficiales como Bentley y Range Rover en actos públicos y desplazamientos privados.

Su presencia actual dentro del núcleo operativo de la familia es más limitada y más desde los recientes acontacimientos que relacionan directamente al Príncipe Andrés con el «Caso Epstein». Esa realidad también reduce la exposición pública de los vehículos asociados a su figura. De todos modos, diversos medios británicos apuntan haber visto recientemente al príncipe Andrés conducir un Range Rover.
El garaje de la familia real británica funciona como una extensión de su estructura interna. Cada modelo ocupa un lugar muy concreto dentro de la Corona.

