OMEGA viste su diver más icónico de blanco con cerámica y titanio grado 5, y esconde en la esfera un guiño al “26” que solo se aprecia cuando lo tienes delante.
Si hay algo que la casa Omega sabe hacer francamente bien es elegir momentos muy concretos para lanzar versiones de algunos de sus relojes más icónicos. Y es que OMEGA entiende el reloj como un fiel testigo de la historia, siempre ligado a hitos culturales, deportivos y momentos históricos (como la llegada del hombre a la Luna). Los Juegos Olímpicos forman parte de ese relato desde 1932, y cada cita deja «el sello Omega» en colecciones muy reconocibles.
Dentro de ese universo, el Seamaster Diver 300M ocupa un lugar especial para los amantes de la relojería. Es uno de los relojes más identificables de la marca, con versiones vinculadas al cine, al buceo profesional y a grandes citas deportivas. Ahora, esa tradición continúa con el OMEGA Seamaster Diver 300M Milano Cortina 2026, creado para celebrar el inicio de los Juegos Olímpicos de Invierno que se celebran en el norte de Italia. Un reloj que conecta pasado y presente, y que sirve como punto de partida para entender qué representa hoy OMEGA dentro y fuera del deporte de élite.
Un homenaje directo a Milano Cortina 2026
Los Juegos Olímpicos de Invierno de Milano Cortina 2026 arrancan en apenas dos semanas y reunirán a los mejores atletas de disciplinas invernales entre el 6 y el 22 de febrero. Como Firma Cronometradora Oficial, OMEGA aprovecha este contexto para lanzar un reloj que actúa como recuerdo tangible de esta edición.

El diseño del Diver 300M Milano Cortina 2026 toma como referencia directa el emblema oficial de los Juegos. La caja de 43,5 mm transmite presencia sin resultar excesiva, y cada pieza se entrega en un estuche especial con identidad olímpica. No es una edición limitada, pero sí un objeto pensado para quienes quieren conservar un vínculo real con esta cita deportiva.
Materiales pensados para el invierno
OMEGA ha construido este modelo en cerámica blanca y titanio de grado 5. La elección no es casual. Ambos materiales ofrecen ligereza, resistencia y una lectura visual muy ligada al paisaje invernal. La caja combina superficies pulidas y cepilladas, con una válvula de escape de helio y una corona tratadas con chorro de arena.
El bisel de cerámica blanca integra una escala de inmersión en relieve, recortada a láser, que aporta profundidad sin recargar el conjunto. Todo encaja con naturalidad y mantiene el ADN técnico del Diver 300M.
Una esfera con identidad propia
La esfera es uno de los puntos más personales del reloj. Fabricada en cerámica blanca, presenta un grabado láser con textura esmerilada que recuerda al trazo de un dedo sobre la nieve. El motivo se inspira en el “26” del logotipo olímpico y aporta un guiño sutil, fácil de apreciar en distancias cortas.

Las agujas y los índices rodiados incorporan Super-LumiNova blanca, pensada para una lectura clara en cualquier condición. El segundero central barnizado introduce un degradado azul muy discreto, el mismo tono que aparece en el logotipo de la competición.
Características técnicas y corazón mecánico
En el interior late el calibre Co-Axial Master Chronometer 8806. Ofrece una reserva de marcha de 55 horas y cumple con una de las certificaciones más exigentes de la relojería suiza. Es un movimiento fiable, preciso y pensado para un uso real, no solo para vitrina.

El fondo de caja, realizado en titanio de grado 5, muestra el emblema estampado de Milano Cortina 2026, reforzando el vínculo con los Juegos. El reloj se completa con una correa de caucho blanco integrada y hebilla de titanio.
OMEGA ejercerá como cronometrador oficial por 32ª vez desde 1932, registrando 116 pruebas en 16 disciplinas. Este Seamaster Diver 300M acompaña ese legado con naturalidad. Su precio es de 10.400 euros, una cifra alineada con su propuesta técnica y simbólica.

