Para entender este nuevo reloj hay que volver a Villeret, allí donde Blancpain aprendió a pensar el tiempo.
Hablar de Villeret dentro del universo Blancpain es hablar de su origen. Y es que Villeret, además de ser el pueblo donde nació la Manufactura en 1735, es también una forma muy concreta de entender la relojería del universo Blancpain.
Qué representa la colección Villeret dentro de Blancpain
La colección Villeret reúne todo aquello que define a Blancpain cuando trabaja sin concesiones: proporción clásica, lectura clara y complicaciones llevadas al límite técnico, pero siempre con una estética elegante. Frente a líneas más deportivas de la casa, Villeret sigue siendo el lado más culto y reflexivo de la marca. Aquí nacen piezas como el Villeret Quantième Perpétuel, el Villeret Carrousel Répétition Minutes o el propio Calendrier Chinois Traditionnel, uno de los desarrollos más ambiciosos jamás realizados por la Manufactura.
En 2026, coincidiendo con la llegada del año del Caballo, Blancpain presenta una nueva interpretación de este reloj extraordinario, una edición limitada que vuelve a poner en diálogo tradición oriental, ingeniería relojera y artes decorativas.
El calendario chino llevado a la muñeca
El calendario chino tradicional no responde a una lógica simple. Combina ciclos solares y lunares, meses variables, meses intercalares y una estructura simbólica que integra animales, elementos y fuerzas opuestas. Traducir todo eso a un reloj de pulsera exige algo más que conocimiento técnico.

Exige paciencia, cultura y una forma muy precisa de pensar el tiempo. En 2012, Blancpain logró una primicia mundial al crear el primer reloj capaz de mostrar este sistema completo junto a la fecha gregoriana y la fase lunar. Desde entonces, cada año suma una nueva edición ligada al animal correspondiente. La de 2026 celebra el Año del Caballo de Fuego y supone la decimoquinta interpretación de esta complicación única.
Cómo funciona el calendario chino tradicional en un reloj mecánico
La caja de platino mantiene los códigos clásicos de la colección: perfil redondo de doble escalón, proporciones generosas y una presencia que impone respeto sin buscar protagonismo. Mide 45,2 mm, un diámetro necesario para alojar la complejidad del movimiento.

La gran novedad visual llega con la esfera. Por primera vez, Blancpain utiliza un esmalte Grand Feu en tono rosa salmón dentro de esta línea. El resultado es cálido y muy equilibrado. Los números aplicados en oro blanco, las inscripciones vitrificadas y las agujas en forma de hoja refuerzan ese lenguaje heredado del siglo XVIII, donde cada detalle cumple una función clara.
Diseño del Villeret Calendrier Chinois Traditionnel Año del Caballo 2026
A pesar de la cantidad de información que ofrece, la lectura resulta sorprendentemente clara. Cuando son las doce, aparecen las horas dobles chinas y el signo zodiacal. A las tres, los cinco elementos y el Yin y el Yang.

A las seis, la fase lunar, una complicación que Blancpain trabaja de forma ininterrumpida desde 1983. A las nueve, los días y meses lunares chinos, incluido el mes intercalar. Alrededor de la esfera, una aguja serpentina azul indica la fecha gregoriana. Todo convive sin saturar la mirada.
Características técnicas del calibre 3638 de Blancpain
El corazón del reloj es el calibre 3638, desarrollado durante cinco años y compuesto por 464 piezas. Funciona a 4 Hz y ofrece una reserva de marcha de siete días gracias a tres barriletes. Su complejidad se acerca a la de un repetidor de minutos.

Blancpain integra cinco correctores ocultos y patentados, cuatro bajo las asas y uno en el fondo de caja. Todos se ajustan con la yema del dedo, sin herramientas, y pueden accionarse en cualquier momento con total seguridad.
El Caballo de Fuego 2026 y el arte del rotor grabado a mano
El rotor de carga automática está grabado a mano en oro de 22 quilates por el taller Métiers d’Art. Representa al Caballo en pleno galope, pisando una golondrina, una alusión directa a Tianma, el caballo celestial de la tradición china. Un rubí natural y los caracteres chinos del caballo y el fuego completan la escena. Es un componente funcional convertido en relato visual.

