Entre la cultura milenaria y lo último en tecnología. Entre el desierto inhóspito y los oasis artificiales. Entre lo natural y todo lo que el dinero puede crear jugando a ser dios, están Dubái y las leyendas de Arabia.

Punto estratégico histórico que une Europa, Asia y África; el Golfo Arábico alberga uno de los destinos más sorprendentes y eclécticos.

Comenzamos el recorrido en la cosmopolita Dubái, la ciudad de los rascacielos que ponen en jaque al paisaje árido de dunas que encontrarás a pocos kilómetros. En algo se parece a Las Vegas, en todo lo demás, no.

La ciudad fue fundada siglo XVIII y, aunque hoy parezca extraño, era una urbe pobre donde los comerciantes acudían a comprar y vender perlas. Hasta que el milagro del petróleo llegó a la historia de la humanidad y todo esto se hizo visible.

Todo lo que se puede soñar, se puede construir. Cuando el dinero no es un problema, ¿qué extravagancia se te ocurriría tener? Así aparecen las inmensas islas artificiales en forma de palmera o el archipiélago The World que representa al mapamundi, también creado por el hombre, a imagen y semejanza del planeta tierra y una vez más, jugando a ser dios.

Dos atardeceres al día.
Atónito te quedas al mirar hacia arriba y ver el interminable rascacielos más alto del mundo, el Burj Khalifa. Sus 828 metros de altura han sido inspirados en las Hymenocallis, una de las flores del desierto de esta zona.
Desde arriba te das cuenta de cuánto ha crecido la ciudad. El contraste entre los altos edificios, jardines verdes y lagos se acaba de repente y puedes vislumbrar cómo el paisaje de esta costa era, hasta no hace mucho, puro desierto. Resulta evidente pensar que la construcción más alta del mundo debía tener un ascensor, pero esta vez… más… más… ¡mucho más rápido que los ascensores construidos hasta ahora! por eso, subir hasta el mirador del piso 124 será tan solo cuestión de 10 pisos por segundo. ¡Ojo que el mirador no es el punto más alto!. La punta de esta torre la marca el piso 160. ¿Quién dijo vértigo?

Para que te hagas una idea, es tan alto que puedes ver el atardecer 2 veces. Desde la planta baja ves cómo el sol ya se ocultó. Y subiendo, hasta la cima, puede continuar viendo a febo cómo se oculta. A sus pies, la fuente más grande del mundo, en la que cada media hora hay un espectáculo diferente de música y aqua-coreo.

Tan inmenso, tan sobrecoger, tan Dubái.
Del más alto al más estrellado. Porque se dice que el hotel Burj Al Arab tiene 7 estrellas, aunque el mismo hotel lo desmiente. Lo que no se puede negar es que es un edificio ostentosamente lujoso que no se sonroja al exhibir todo lo que el dinero puede comprar.

La experiencia de ser un huésped en este fastuoso hotel es algo que jamás podrás olvidar, especialmente cuando vayas a realizar el check-out y vayas a pagar la cuenta.

Se trata del famoso edificio con forma de vela que se encuentra en una isla artificial frente a la ciudad. Si puedes costearte una noche aquí, no hay nada de lo que podamos alegrarnos más. Mientras, los más humanos nos “conformaremos” intentando reservar mesa en alguno de sus restaurantes.
Por supuesto, el lujo tiene sus códigos y para entrar nada de zapatillas de deporte, camisetas ni pantalón corto.

Los zocos. Los oasis de cultura regional entre tanta obra excéntrica.
Son el delirio de quienes buscan lo esencial de la cultura árabe. Incluso si no te van las compras, en estos templos mercantiles, la variedad de gentes y productos disponibles te hablan mucho de cómo se ve el mundo según los ojos de los locales.

El Zoco del Oro. Encontrarás más de 300 tiendas especializadas. Vamos a ser sensatos… Aquí no encontrarás la ganga de tu vida. Pero la verdad es que con tanta variedad de locales y que todo está exento de impuestos, es un gran lugar para emperifollarte en dorado y de practicar el gustoso arte del regateo… incluso más allá del 40% de lo que te dicen.). ¿Será oro de verdad? Tranquilo, el gobierno vigila todo y sí, lo es. Y sí, se puede pagar con tarjeta. Como curiosidad, paseando entre sus opulentas tiendas podrás encontrar el anillo de oro más grande del mundo.

Muy cerca de esa cueva de las maravillas, está el zoco más antiguo de Dubái, el Zoco de las Especias. Prepara la cámara, respira hondo y abre los sentidos para lo que estás a punto de ver. Una sucesión de colores, formas y aromas como pocas veces has visto y volverás a ver en tu vida. Es como si te sumergieras en la historia local, a través de un jardín de sensaciones. Entre tanta gente caminando a tu alrededor es posible que distingas a chefs y reputados cocineros internacionales. Y es que este es el refugio de algunas de sus más destacadas creaciones. El lado más exótico de Dubái está en las tiendas de frutas. Dátiles orgánicos secados al sol, fruta deshidratada, frutos secos caramelizados, tés, azafrán… lo que quieras, está aquí. Huele, siente y pregunta, seguro que descubres un twist nuevo para tus recetas.

El contraste puro lo tendrás yendo de shopping al Dubái mall más grande del mundo. Su superficie es similar a la de 50 campos de fútbol. Tiene 1.200 tiendas, una pista de hielo, un acuario alucinante, que se convierte en visita obligada del destino.

Entre lo nuevo, el origen de todo esto.
Para entender un poco mejor los contrastes que encuentras en la ciudad, es una buena idea acercarse al Museo de Dubái. Es la construcción más antigua de la metrópoli, ubicada en el corazón de la fortaleza Al Fahidi que la protegió durante siglos. Aquí, hasta las mismísimas paredes tienen algo que contarte. Vale la pena descubrir cómo era la vida de este lado del mapa antes de que el petróleo le lavara la cara.
A 15 minutos de allí se encuentra la mezquita más importante de la ciudad, la Jumeirah. Es interesante visitarla porque, a pesar de encontrarte estos templos cada 600 metros, ésta es la única abierta a visitantes no musulmanes. Haz la visita guiada, tendrás pocas oportunidades de conocer un espacio de estas características y más sabiendo que la arquitectura es especialmente espectacular. Toda su estructura está realizada en piedra blanca siguiendo tradición medieval Fatimí.

Es uno de los puntos de la ciudad para visitar al atardecer o de noche, ya que su iluminación es asombrosa. Por cierto, los viernes son sagrados para el islam, a partir de las 16 horas ya no se realizan visitas guiadas.

Y a pesar de estar en una ciudad ostentosa, recuerda que este es un templo religioso y es mejor ir vestido de manera austera y recatada. Si necesitaras un traje tradicional para acceder al recinto, allí podrás conseguirlo.

¿Cómo moverte por Dubái?
Las distancias son relativamente cortas pero hace calor y la gasolina es barata. Así que el taxi o Uber serán buenas opciones. El transporte público funciona bastante bien, de hecho la línea roja de metro es una gran opción ya que atraviesa la ciudad a lo largo de la Sheikh Zayed Road, la arteria principal. Relax, estaciones y trenes tienen aire acondicionado.

Basta de ciudad, busca aventura.

Un viaje en un cuatro por cuatro por el Emirato Árabe Unido de Abu Dhabi en un safari en jeep a través del desierto. Tendrás la sensación de estar en el medio de la nada.

¿Cómo será vivir el desierto sobre una 4×4? Antes de saberlo, vamos a pasar por un campamento. Un lugar típico árabe con sus costumbres intactas. Aquí podrás decorar tus manos con los diseños en henna que te harán los lugareños, dar un paseo al estilo Laurence de Arabia, montando un camello o fumar sus cualquiera de sus variadas pipas de agua. Una cena en una barbacoa árabe pondrá el broche de oro final a tu jornada y te servirá para reponer fuerzas después de un día de aventuras.
Y más allá del horizonte de este emirato mezcla de Blade Runner y alguna expedición arqueológica, hay mucho más para recorrer en el Golfo Arábigo.

Khasab. De portugueses, fiordos y delfines.
Nos vamos hasta el sultanato de Omán para descubrir que, en este lado del mundo, también hay fiordos. Esta curiosa formación geológica corta filosamente el paisaje ondulado de las dunas y te devuelve una imagen menos estereotipada del desierto. Un paseo en dhow (la tradicional barca local) recorriendo la orilla del Fiordo de Omán, el más grande de por aquí, te asombrará con sus aguas cristalinas turquesas que contrastan con la piedra caliza de esta particular “Noruega de Arabia”. Para más curiosidades, Khasab, fue fundada por los portugueses en XVII y estas formaciones, sirvieron de escudo protector de la ciudad.

En tierra, verás la sucesión de pueblos de pescadores y si tienes suerte, hasta te recibirán delfines. Normalmente las excursiones se terminan en la isla Telegraph, para hacer snorkel, quedarte en la playa maravillándote con las vistas o disfrutando de tu café o té vernáculo.¿Telegraph? ¡Qué nombre menos árabe para una isla! Sí, es que esta zona fue británica durante un tiempo y aquí, en 1864, se instaló el primer telégrafo del lugar que conectaba Bombay con Bahrein. Comercio, todo aquí es puro comercio.

Muscat la ciudad más antigua del Golfo Arábigo.
Seguimos en Omán para meternos de lleno en su capital, también conocida como Muscat, Mascate o Masqat. Aquí estuvieron los portugueses y los españoles, así que aunque quedan pocos vestigios de su paso, algo podrás ver. Si charlas con algún local y mencionas que eres español, las referencias al Real Madrid o al Barça están aseguradas.

Muscat, Oman

En las horas del mediodía, parece una ciudad fantasma. Y es que durante el verano pueden llegar fácilmente a los 48º. Así que conviene reservarse las primeras horas de la mañana para hacer un recorrido por los Zocos.

El Zoco de Mutrah es el más antiguo de la ciudad. Con sus 200 años de historia te cuenta la vida en esta zona a través de sus inciensos, especias, vestidos y perfumes. Si estabas dando un paseo por la costa, seguro que ingresarás por la puerta de la Corniche, si recorres todo el mercado, llegarás al corazón de la ciudad.
En el zoco de Nizwa, encontrarás más piezas de joyería y prendas realizadas en telas artesanas. Y los famosos dátiles de Omán.

Perderse por las calles de la ciudad, te llevará hasta la Gran Mezquita del sultán Qaboos, es alucinante su decoración interior. Aquí está la araña de techo más grande del mundo. Una impresionante lámpara colgante decorada con cristales Swarovski. Vale la pena hacer una vista para admirar la arquitectura árabe más modernista, sin dejar su costado tradicional.

Si quieres más sorpresas, visita el palacio Al Alam, la residencia actual del sultán de Omán. Su fachada azul y oro destaca sobre el paisaje dorado y sus exuberantes jardines. Durante el paseo hasta llegar a las puertas del palacio verás varios edificios oficiales. Un buen momento para observar la reinterpretación más moderna de la arquitectura árabe.

Una joya sin perlas llamada Fujairah.
¿Recuerdas que hablamos de que las costas de esta región propiciaron la comercialización de perlas durante siglos? Bueno, aquí las aguas tienen menor temperatura, por lo que el puerto fue escenario de compra y venta de muchas cosas, menos de perlas.
En la ciudad encontrarás muchos edificios, pero nada comparado con los estrambóticos rascacielos de Dubái. Aunque esta ciudad también ha crecido mirando al agua, su encanto viene por otro lado.
La mezquita más antigua de Emiratos Árabes Unidos también se haya alojada en este lugar y, en sus alrededores, se han hallado restos de hace más de 4.000 años, por lo que a pesar de ser una ciudad relativamente nueva, esta tierra tiene mucha historia que contar.
Una visita al Fuerte de Fujairah y a la Aldea Tradicional (The Heritage Village) te permitirá adentrarte en las costumbres y tradiciones de esta zona.

Abu Dhabi. Misterio, lujo y el toque exótico.
Si Dubái te había parecido espectacular con su impulso, Abu Dhabi te dejará boquiabierto y abrumado por todo lo que se puede encontrar en una ciudad. Aunque hasta hace poco, la actividad principal de la zona era el comercio de camellos y dátiles.

Mezquita Sheikh Zayed en Abu Dhabi

Imperdible la Gran Mezquita Sheik Zayed. Un templo espectacular al que puedes acceder de forma gratuita. Eso sí, si quieres ver cómo las luces del atardecer juegan con las sombras de los volúmenes de su construcción, la hora perfecta para llegar son las cinco y media de la tarde.

Si puedes, resérvate una mesa en alguno de los restaurantes del Emirates Palace, el hotel
más lujoso del mundo. Además de todo lo que puedes vivir en sus instalaciones, puedes reservar mesa para el té de las cinco servido muy al más puro estilo british y darte una vuelta por la tienda Al Qurashi en la que encontrarás el típico incienso árabe, el Boukhour. Su aceite es el usado por las grande firmas de lujo para crear perfumes.

En la isla de Yas está el hotel Viceroy y el corazón del circuito de Fórmula 1. Además, el parque de Ferrari con algunas de las atracciones más adrenalínicas del mundo. Un gran detalle… es un parque de atracciones cubierto. Ve allí cuando el sol esté pegando fuerte y disfruta. También tendrás la posibilidad de subirte a un monoplaza de verdad. ¿Querías emoción? Aquí la tienes. El chapuzón merecido podrás dártelo en el Waterworld también de la isla, el complejo de ocio acuático de Abu Dhabi.

Y mucho ojito al parque Bollywood que está aquí. Atracciones espectáculos y muchos sabores de India… ¿Te molaría protagonizar tu propia bollywood-peli? Este es tu lugar para desarrollar tu creatividad y derrochar tu propio estilo.

¿Cómo vivir esta experiencia árabe?
Ya que estamos hablando de tantas excentricidades, ¿por qué no hacer esta ruta en crucero? Pullmantur estrena ruta en diciembre y además de estos imprescindibles para visitar en tierra, tiene muchas ofertas de ocio más a bordo. Un viaje de 8 días 7 noches con escalas en estas ciudades y mucho tiempo para disfrutar de cada uno de los destinos.

Qué llevar en la maleta.
Prepárate para pasar calor. La media son 20 grados entre octubre a mayo, más allá de 30º (llegando a 50º) en el resto del año. Pero todo está pensado para que lo pases bien. Aire acondicionado y sombra en las zonas turísticas no faltarán.

Es una región musulmana por lo que se recomienda vestir de manera recatada. Y no es el mejor lugar para demostrarle todo el amor que sientes a tu pareja. Es ilegal tener sexo sin estar casado, seas hetero, heteropero o cualquiera de las variantes del asunto. Cada uno de los destinos que aquí te contamos realmente están abiertos al turismo… recuerda que allá donde fueras, haz lo que vieras y aquí eso significa adaptarte a sus costumbres. Discreción es lo más recomendable.

El Golfo Arábigo es uno de los rincones del planeta más seguros del mundo, ve tranquilo, disfruta y saca humo a tu Instagram. Rellénate a dátiles, especias, inciensos y disfruta tu estancia a bordo del crucero de Pullmantur.

Los contrastes de Dubai y las leyendas de Arabia
0%Nota Final
Puntuación de los lectores 2 Votos
100%