España y sus mejores (y peores) momentos de estilo en Eurovisión

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Texto: Jose Luis Díez-Garde

Del traje de Raphael al azul chillón de Julio Iglesias, pasando por los éxitos y fracasos de estilismo eurovisivo de los últimos años. ¡Así se viste en Eurovisión!

En esta edición, Rumanía acude a Eurovision con ‘Llámame’ -una canción que para muchos es, directamente, la de “Hola mi bebebé”-. El título original coincide con el de la primera propuesta cantada por un hombre que España llevó al festival europeo. Fue en el año 1962, hace 60 años, y la interpretó Víctor Balaguer.

Tras la novena plaza de Conchita Bautista lograda un año antes en nuestra primera aparición en el espectáculo televisivo (no deportivo) más visto del mundo, la decimotercera posición del intérprete, con 0 puntos, supo realmente a poco.

Balaguer fue el primer cantante (y quizás de los más olvidados) que nuestro país envió a conquistar Europa con su voz. Poco podemos decir de aquellas primeras experiencias donde Los TNT o José Guardiola también probaron suerte. Tuvo que llegar Raphael para que nos empezaran a tomar en serio en el continente. En las dos veces consecutivas que acudió a Eurovision (1966 y 1967), el de Linares apostó por lucir su lado más correcto y elegante, decantándose por un traje negro con camisa y corbata que fue el antecesor de lo que luego se convertiría en su estilo internacional: el total black.

Tras Raphael, y mientras el Real Madrid se olvidaba por unas temporadas de saber lo que era levantar la Copa de Europa, llegaba el momento más dulce de nuestro país: Massiel y Salomé ganaban en el 1968 y 1969, Julio Iglesias se quedaba 4 en el 70 y Karina segunda en 1971.

Entre los diseños de Courrèges, Pertegaz y Nieto que lucieron las cantantes femeninas, destacó también el original traje azul chillón de Iglesias, aunque, en un país con televisión en blanco y negro, costó saber la decisión de pantone que había tomado el cante de ‘Gwendolyne’. Aquello posiblemente le salvara de formar parte del debate público, porque, aunque ahora nos parezca un diseño de Gucci, en aquellos tiempos chocaban ese tipo de opciones.

Peret (otro que también podría haber hecho las delicias de Alessandro Michele) se decantó por las patillas, los pantalones de campana y la guitarra para reivindicar la imagen de los ‘Gipsy Kings’ mucho antes de que triunfaran con su docu-reality en la televisión, una apuesta por lo typical Spanish que no terminó de calar en Europa. Se quedó noveno, el mismo puesto que Micky, en 1977, que lucía un estilismo que el bien podría haber cerrado un desfile de Hedi Slimane: jersey xxl en negro y dorado, pantalón negro y botines con tacón cubano.

Con el tiempo, nos volvimos más modernos y vanguardistas, y en los 80 Montesinos y Alvarado reclamaban el ‘Made in Spain’ de la Movida con la Década Prodigiosa. El look de toreros contemporáneos solo les consiguió el puesto undécimo, pero nos dejó a todos con muy buen sabor de boca, lo mismo que Sergio Dalma, que, al más puro estilo MacGyver,, lució greñas, camisa, corbata y vaqueros en Roma en 1991. Su cuarta plaza hace que le perdonemos hasta el chaleco que escogió.


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Si durante esos años ellas lucían diseños de Victorio & Lucchino, Javier Larrainzar o Agatha Ruiz de la Prada, ellos en cambio destacaron por un estilo mucho más desenfadado, dejando claro que la etiqueta masculina había cambiado. Si ellas se arreglaban para subir al escenario, los hombres preferían llevar un look marcado más por el estilo Nirvana: camisas, vaqueros, barba de dos días…

Con David Civera (sexto en 2001) se impuso un estilo del que un gran número de hombres que comenzaban a salir por aquella época se arrepienten: con la camisa abierta, los pantalones de cuero y pelo engominado muchos se creían David Beckham y, por desgracia, hay videos y fotos que lo demuestran, entre ellas el exitoso ‘Dile que la quiero’ de Eurovision.

Tras esto, llegaron unos años difíciles para olvidar, pese a que nos lo propongamos muy fuerte: D’Nash (que parecían más rusos que españoles), Rodolfo Chikilicuatre o Daniel Diges, de Carlo Pignatelli, pusieron muy complicado el defender la actuación de España. Tanto que durante los próximos seis años las representantes españolas fueron mujeres, hasta que Manel Navarro, con su look surfero firmado por Soloio soltó su ya icónico gallo, para dejarnos a todos con un sabor de boca agridulce.

Un año después, Amaia vistió de Teresa Helbig y Alfred lo hizo de Paco Varela. Defendieron bien el producto, pero no se ganaron el cariño del Festival, como muchos pensaban. Algo más de suerte tuvo Miki Núñez. Para conquistar Tel Aviv le vimos vestido de Armani, Anmargo y Guillermo Villanueva: no salió como esperaban, pero su canción y su actuación fue de lo más destacado de aquel año.

Blas Cantó fue el último representante masculino que ha pisado Eurovision cantando por España. Intentó ganarlo dos veces: la primera se canceló por la pandemia y nos quedamos sin ver el trabajo que la estilista Victoria Nogales había preparado para su actuación, y eso que prometía mucho si tenemos en cuenta el videoclip que presentó, donde lucía creaciones de Dsquared2, Ana Locking o Mans Concept.

Al año siguiente, repitió y volvió a contar con Jaime Álvarez, diseñador detrás de Mans Concept, que creó un sencillo look en negro que bien podría recordar al mismísimo Raphael, aunque, por desgracia, quedó lejos de las posiciones destacadas del emblemático cantante.

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