De la supervivencia extrema al barro de las trincheras: los mejores cómics sobre la II Guerra Mundial para descubrir las misiones que la historia oficial dejó en el tintero.
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Mira, si te digo la verdad, a veces da la sensación de que ya nos han contado la Segunda Guerra Mundial de todas las formas posibles, ¿no? Pero luego te topas con un cómic bien hecho y te das cuenta de que todavía quedan rincones muy oscuros y fascinantes por explorar. Olvídate un poco de las pelis de Hollywood de siempre; lo que tengo hoy entre manos es otra historia (¡y nunca mejor dicho!). Aquí he seleccionado cinco obras que son, literalmente, canela en rama.
Lo que hace especiales a estos cómics es que no se quedan en la superficie, en lo que ya sabes. Tenemos a Fabien Nury y Sylvain Vallée, que en Érase una vez en Francia se marcan un relato sucio y real sobre cómo un hombre puede ser un héroe y un villano al mismo tiempo bajo la ocupación nazi. Ojo también a Olivier Speltens en Afrikakorps, que te mete el polvo del desierto en los ojos con un dibujo que es una locura técnica. A ver, que no todo es acción estratégica…
Es que, al final, lo que engancha de estos autores es que se mojan. Más allá de limitarse a dibujar tanques y aviones porque sí, se nota que hay una investigación detrás que te deja un poco loco. Saben perfectamente cómo hacer que te metas en la piel de un soldado en el frente o de un civil que intenta no morir de hambre, y eso, al menos para mí, es lo que marca la diferencia entre un tebeo de pasar el rato y una obra que te vuela la cabeza.
Me parece fundamental hablar de Shigeru Mizuki y su Operación Muerte. Es un autor que estuvo allí, que perdió un brazo en la guerra y que te cuenta el horror desde el bando japonés con una honestidad que asusta. En una onda más de misiones imposibles, Garth Ennis y Steve Epting nos traen Sara, una historia de francotiradoras rusas que te mantiene en tensión constante. Y para cerrar, Yann y Romain Hugault se lucen en El Gran Duque con unos combates aéreos que, te lo digo yo, parecen salirse de la página.
Los mejores cómics sobre la Segunda Guerra Mundial
Si buscas salirte de lo típico y descubrir por qué estos autores son los mejores en lo suyo, quédate por aquí.
Érase una vez en Francia, de Fabien Nury y Sylvain Vallée

Sobre la Francia ocupada, los altos mandos nazis que la utilizaron como base y la resistencia local han corrido ríos de tinta. Sin embargo, la vida de Joseph Joanovici constituye un relato muy diferente a la mayoría de los que conocemos. Judío y de orígenes humildes, llegó a convertirse en el hombre más rico de Francia y en un auténtico símbolo del enfrentamiento por razones insospechadas: su colaboración a dos bandas. Ocultando sus orígenes, ayudó a los nazis y financió a la Resistencia simultáneamente, cosechando amores y odios por ambas partes.
Estando acostumbrados a relatos centrados únicamente en uno de los dos lados (independientemente de cuál sea), la idea de una persona que se infiltró en ambos bandos puede resultar extremadamente atrayente si buscas una visión distinta del conflicto. Una historia repleta de ambigüedad moral y de deseo de supervivencia que hará que no puedas dejar de preguntarte qué habrías hecho en una situación así.
Afrikakorps, de Olivier Speltens

Desde Francia nos trasladamos al norte de África, donde el coronel Rommel se convirtió en el azote de la región. Y uno de los mejores cómics sobre la II Guerra Mundial se centra en la labor de los hombres que sirvieron bajo su mando, en especial el teniente Joachim Von Richter (que, si bien se trata de una figura ficticia, representa a numerosos militares que siguieron al Zorro del Desierto). Las ofensivas en un entorno extremo y el valor de una buena estrategia suponen el eje, y nunca mejor dicho, de este relato tan claustrofóbico como cargado de acción.
Oliver Speltens ya cuenta con experiencia en los relatos sobre la guerra más influyente de la historia, como atestigua su exitoso El Ejército de la Sombra. Asimismo, la novela, lejos de limitarse a las batallas, hace un especial hincapié en los horrores del día a día: una realidad en la que los soldados sabían que morirían en cualquier momento y el polvo, la sed y la temperatura del desierto podían ser más peligrosos que los soldados rivales.
Operación Muerte, de Shigeru Mizuki

Y ahora, viajamos a la otra punta del mundo para conocer más acerca del papel de Japón en la II Guerra Mundial. Aunque no faltan narraciones sobre el país del sol naciente y sus acciones en apoyo a Alemania, se trata de un conflicto que suele quedar un poco olvidado frente a los sucesos sobre suelo europeo. Sin embargo, la naturaleza de los altos mandos nipones y su estricto código de honor puede dar lugar a relatos tan horribles como fascinantes. Y es que la idea de morir luchando por el país no era concebida únicamente como un privilegio, sino más bien como una obligación.
Con un tono duro y crítico, pero no exento de cierto humor negro, Shigeru Mizuki elabora una demoledora crítica hacia la actitud de los militares japoneses, que en no pocos casos priorizaban el bushido sobre el pragmatismo, hasta el punto de amenazar con la ejecución a los soldados que no se inmolaran. Este comportamiento, derivado de una interpretación extrema de su moral, dio lugar a algunos de los crímenes de guerra más atroces de la humanidad.
Sara, de Garth Ennis y Steve Epting

De la mano del autor de éxitos como Preacher o The Boys llega un relato bélico centrado en las francotiradoras soviéticas encargadas de defender el frente ruso frente a los nazis e inspirado en la historia de Liudmila Pavlichenko, quien se halla entre los soldados más eficientes de la historia. Su estilo, extremadamente cuidado y realista, sumerge al lector en un paraje nevado y extremadamente peligroso en el que la precisión con el fusil supone la diferencia entre la vida o la muerte.
Sin embargo, también se trata de una obra que profundiza sobremanera en el aspecto moral y en el propósito de la propia guerra. Las tiradoras, especialmente Sara, la mejor del pelotón, se debaten entre la lucha contra el mal que las ataca y la conciencia de que aguarda otro que podría ser aún peor en el corazón de la URSS. El análisis de la confrontación bélica, visto como un fenómeno en el que participan personas que no se odian para satisfacer a líderes que sí lo hacen, aporta una capa de profundidad que te dejará pensando.
El Gran Duque, de Yann y Romain Hugault

No dejamos completamente de lado a la Madre Patria, porque otro de los mejores cómics sobre la II Guerra Mundial tiene como coprotagonista a una miembro del escuadrón aéreo “Brujas de la Noche”. ¿Quién es su compañero de aventuras literarias? Un nazi harto del nazismo. Ambos pilotos, ambos llenos de dudas sobre su misión, ambos deseando mostrar su valía. El encuentro de estos dos soldados supone un duelo aéreo sin parangón, que podría decantar la balanza a favor de uno de los dos bandos, pero también se llenará de tensiones cuando cada uno de ellos vea al otro fuera del avión.
Así comienza esta historia que no puedes perderte si te apasiona la aviación (e incluso si no lo hace). En un entorno muy alejado de los habituales relatos sobre infantería, los legendarios historietistas Yannick Le Pennetier y Romain Hugault construyen una narración en la que el drama y el sentido del honor chocan a cada rato. A modo de curiosidad, Hugault consideró convertirse en piloto durante su juventud, y su afición por la materia le ha ayudado a recrear con minuciosidad los vehículos aéreos de la época.

