António Félix da Costa nos hace una visita guiada por el centro de Madrid donde se preparó la semana previa a la carrera en el Jarama con la que dio a Jaguar el primer doblete de la temporada de Fórmula E.
Ha pasado una semana desde su victoria en el Jarama y Antonio Félix da Costa aún mantiene el pulso de la carrera del pasado sábado en el cuerpo cuando nos recibe en Alcorcón. El piloto portugués de Jaguar TCS Racing vuelve a la rutina tras el podio con la misma naturalidad con la que defendió su posición en las últimas curvas del ePrix de Madrid hace exactamente 7 días , donde firmó un triunfo trabajado al milímetro y lideró el primer doblete del equipo esta temporada.
Nos abre las puertas del centro Jaguar TCS Racing x MSI Madrid, ubicado en la Avenida M-40, nº1. Un enorme centro de pantallas, sensores, máquinas y disciplina. Es el lugar donde realmente empiezan las carreras.

Da Costa camina nos enseña las instalaciones como quien pasea por su casa (puede que en el fondo, lo sea). Aquí entrena cuerpo y mente, porque en la Fórmula E, explica, no basta con ser rápido., sino que también hay que pensar más rápido que los demás: “Gestionar energía, leer la carrera, adaptarte en segundos… todo pasa muy deprisa”, comenta mientras nos guía hacia desde el recibidor a la primera sala.
El simulador ocupa el centro del espacio. Reproduce con precisión las condiciones de carrera: curvas, frenadas, tráfico, decisiones. Pero lo que no se ve a simple vista es lo que marca la diferencia. Sensores colocados en la cabeza registran su actividad cerebral en tiempo real. El equipo analiza niveles de concentración, estrés y carga cognitiva. Cada dato sirve para ajustar el entrenamiento. Cada sesión tiene un objetivo concreto.

Aquí, Da Costa trabaja la toma de decisiones bajo presión y la capacidad de mantener la calma cuando en las gradas se respira adrenalina pura.
Pasamos después a una de las salas más llamativas del centro: la “Dark Room”. Un espacio de privación sensorial donde la luz desaparece y el estímulo externo se reduce al mínimo. Dentro, el piloto realiza ejercicios que obligan a su cerebro a procesar la información de otra manera. «El objetivo de este entrenamiento es mejorar la velocidad de respuesta y reforzar la concentración en situaciones extremas», nos explica. «En la carrera, donde el entorno es imprevisible y los estímulos se multiplican, esa capacidad marca la diferencia entre anticiparse o reaccionar tarde», asegura este piloto portugués que ha puesto a Jaguar en el podio.

La siguiente parada es el área de test de reacción. Aquí, las pantallas, las luces y los estímulos visuales miden la rapidez con la que el piloto responde a diferentes situaciones. «Cada milésima cuenta. En una salida, en un adelantamiento o en un cambio de trazada, esa velocidad de reacción puede evitar un accidente o asegurar una posición», asegura este joven de 34 años.
El director del centro (camisa blanca en la imagen de arriba) registra los datos se registran, los compara y para luego trabajarlos a lo largo de la temporada.
En el gimnasio, el enfoque cambia, pero el objetivo sigue siendo el mismo: rendimiento. Aquí no hay rutinas estándar. Cada ejercicio está diseñado para las exigencias del automovilismo. El cuello, el core y la parte superior del cuerpo soportan fuerzas G constantes durante la carrera. La resistencia y la estabilidad son clave.
Da Costa entrena con precisión, repitiendo movimientos que replican lo que sucede dentro del monoplaza. No se trata de levantar más peso, sino de mantener el control cuando el cuerpo empieza a fatigarse.

Todo este trabajo explica lo que vimos el pasado sábado en el Jarama. Su victoria no fue casual. Supo gestionar la energía mejor que sus rivales, esperar el momento adecuado y defender su posición cuando Mitch Evans apretaba en las últimas vueltas. Cada decisión tuvo detrás horas de preparación en un entorno como este.
El ePrix de Madrid dejó una imagen clara: este año vamos a hablar mucho (y muy bien) de Jaguar. Da Costa, campeón de la temporada 6, reconoce que vuelve a sentirse como entonces. Cómodo, conectado con el coche y con el equipo. “Jaguar me deja ser yo mismo”, nos dice.
Esa confianza se traduce en resultados. Con dos victorias esta temporada, el portugués se coloca como uno de los nombres a seguir en la lucha por el título. Pero en este campeonato, nada está asegurado. Él lo sabe. Por eso, mientras el ruido del Jarama aún resuena, aquí dentro todo vuelve a empezar.

