Tras triunfar como modelo y convertirse en el inolvidable novio de Samantha, decidió bajarse del acelerado ritmo de Hollywood.
Es imposible no acordarse de aquella escena de Sexo en Nueva York en la que Samantha Jones competía, sentada a la mesa de un restaurante, por conquistar al camarero: un jovencísimo Smith Jerrod (su nombre en la serie), que trataba de ganarse la vida sirviendo mesas hasta que consiguió convertirse en el «Absolut cachas» de medio mundo.

Durante años, su cara estuvo pegada a las marquesinas, a las portadas y, por supuesto, a la televisión. Bastaba una sonrisa ladeada y ese aire de chico bueno para que todos recordáramos a Smith Jerrod, el joven actor que conquistó a Samantha Jones. Detrás de ese personaje estaba Jason Lewis, exmodelo de firmas como Versace, californiano, discreto y mucho menos interesado en la fama de lo que parecía.

La carrera como modelo de Jason Lewis antes de ser actor
Antes de que HBO lo colara en el salón de millones de espectadores, Lewis ya había recorrido medio planeta desfilando. Recién salido de la universidad, hizo las maletas y se fue a Europa. Allí trabajó para grandes firmas como Tommy Hilfiger o Hugo Boss y aprendió el ritmo exigente de la moda: castings, aviones, hoteles, pasarelas. Durante un tiempo, ese fue su hogar. La cámara lo quería y pronto se convirtió en uno de los mejores modelos de la historia.

Pero la moda le supo a poco. Él quería contar historias.
Jason Lewis y su salto a la fama con «Sexo en Nueva York»
Así llegó la interpretación. Empezó con papeles pequeños en televisión hasta que apareció la llamada que cambia una carrera. En la sexta temporada de Sexo en Nueva York se convirtió en Smith Jerrod, el camarero que soñaba con ser actor y que terminó enamorando a la única mujer que presumía de no necesitar a nadie.

Ese personaje le dio visibilidad real. Después encadenó apariciones en series muy populares: Embrujadas, Dr. House, CSI: Miami, Cómo conocí a vuestra madre, Lucifer. No eran protagonistas largos, pero su cara empezaba a resultar cada vez más familiar. Revistas, alfombras rojas, entrevistas. Todo avanzaba rápido.
Y, aun así, algo no cuadraba.
Con el tiempo confesó que la carrera constante por “más y más” le pesaba. Rodar sin descanso, viajar cada semana y vivir pendiente de la siguiente oportunidad no le hacía feliz. Prefirió bajar el ritmo y escoger mejor los proyectos. Esa decisión lo apartó del foco mediático, aunque nunca dejó del todo la actuación.
La polémica entre Sara y Kim
Su nombre volvió a sonar cuando estalló la tensión pública entre Sarah Jessica Parker y Kim Cattrall. Muchos pensaban que apoyaría a Kim, con quien había compartido trama y pantalla durante años. Sin embargo, habló claro en una entrevista para la cadena de televisión KTLA 5 en su programa, News, el pasado miércoles 21 de febrero de 2018, y elogió la profesionalidad y el trato cercano de Parker. Sus palabras se interpretaron como una toma de partido y generaron titulares, aunque él lo explicó con naturalidad: solo hablaba desde su experiencia personal.
Lejos del ruido, su vida tomó otro rumbo.
Jason Lewis se aleja del foco mediático
Jason mantiene una relación estable con la productora Liz Godwin, con quien se comprometió hace unos años. Publica poco en las redes sociales, apenas pisa alfombras rojas y cuida mucho su intimidad.

En 2022 aceptó un reto distinto y participó en Dancing with the Stars. Lo hizo por diversión, por probar algo nuevo. No llegó muy lejos en el concurso, pero mostró una versión más relajada y cercana de sí mismo. Después volvió a desaparecer del circuito habitual de Hollywood.
Ahora reparte su tiempo entre pequeños proyectos como actor y la escritura de una novela de fantasía. Sí, escribir. Dice que le gusta inventar mundos sin la presión de las cámaras, trabajar a su ritmo y disfrutar del proceso.
Quizá por eso, cuando alguien pregunta qué fue de aquel chico rubio que enamoró a Samantha, la respuesta no tiene demasiado drama. Jason Lewis sigue ahí, solo que eligió una vida más tranquila. Y, visto lo visto, parece que por fin encontró el equilibrio que llevaba años buscando.

