Aquí están las mejores y las peores series de la década

Series que NI FU NI FA:

– La casa de las flores:

La Casa de las Flores es eso, un melodrama clásico revisitado; lleno de secretos, traiciones, vicio, intriga, pasión y sexo… con giros que van permeando en el ánimo del público para comprometerse y gozar con los personajes aunque se sepa con certeza que se trata de ficción pura.

Manolo Caro, quien ha demostrado su predilección por el género de la comedia negra y actual, primordialmente enfocada a un público de adultos jóvenes, pone sobre la mesa la vida de esta singular familia presidida por la figura imponente de una matriarca que maneja la melena y las pestañas de cualquier protagonista telenovelera de la época dorada de la televisión.

Y no podría ser menos, si la protagonista central es Verónica Castro quien sigue siendo un potente imán para engancharse a cualquier cosa en la que ella aparezca.

Verónica, quien tras de haber dado un sinfín de éxitos a la telenovela mexicana había permanecido alejada del medio, regresa en el papel de Virginia, la madre de familia omnipresente, llena de secretos y ambiciones y con un peculiar concepto de ese sueño familiar que tanto se ha esforzado en consolidar. Virginia ha creado una imagen como empresaria y madre de familia de altos vuelos; su florería y su familia perfecta son su creación más ambiciosa.

Crítica de Cinemagavia

– American Crime Story: El asesinato de Gianni Versace

La serie se centra en uno de los hechos más fatídicos del mundo de la moda: el asesinato a sangre fría de Gianni Versace el 15 de Julio de 1997, y todo lo que vino anteriormente, pero centrándose en la figura de Andrew Cunanan, el chico que lo mató y que anteriormente asesinó a cuatro hombres antes de matar al diseñador y suicidarse él mismo.

Basada en el libro de Maureen Orth «Vulgar Favors» esta ficción ayuda a desentrañar varias incógnitas que a día de hoy estaban sin respuesta: ¿Cómo era Andrew Cunanan? ¿Tenía VIH Cunanan y sobre todo, lo tenía también Versace? ¿Era buena la relación entre Donatella y Antonio D’Amico, la pareja de Gianni? ¿De qué se conocian Versace y Cunanan?

En sus siete episodios hasta la fecha emitidos han ido resolviéndose estas preguntas, ofreciendo un estudio de personajes bastante interesante y en ocasiones, hasta impactante. No pienso hacer ningún spoiler, lo mejor es que la vean.
Pero quiero hacer una pequeña reseña de sus actores principales:

Ricky Martín resulta bastante decepcionante en su actuación, no cumple lo que se esperaba de él, aunque tampoco interviene demasiado, parece estar ahí más de relleno que como un miembro importante del reparto.

Edgar Ramírez logra meterse con convicción en la piel del diseñador, transmitiendo en todo momento que confraternicemos con él, reflejando el tormento que para él suponía que se supiese de su enfermedad.

Penélope Cruz no logra la perfección, pero hace que sea díficil apartar la mirada cada vez que ella aparece en escena.

Por último, hay que hablar de Darren Criss, este chico ha logrado desencasillarse y quitarse la etiqueta de «chico Glee» con este papel: el de Andrew Cunanan, un joven sobre el que el mundo apenas sabía algo salvo que era un prostituto y un mentiroso patológico, la serie así lo refleja, pero también refleja a una persona atormentada, un psicópata en definitiva. Y Darren confirma que es un gran actor, hay momentos en que provoca auténtico miedo, ha sabido ver el filón que tenía entre manos y se ha entregado totalmente. Si no acaba en los Emmy por este papel (ganarlo o no, todo depende de la competencia) es que estarían locos en la industria televisiva americana.
El domingo 18 de Marzo se podrá ver en España en Antena 3 mucho antes de su llegada a Netflix y una semana antes de la emisión del último capítulo en USA.

Crítica de Veniconv

– Velvet:

Debo confesar que sólo vi enteros los tres primeros capítulos y luego sólo he visto la serie a través de los zappings o alguna vez de refilón en casa, pero tampoco hace falta más. Velvet es la típica serie española actual y de Antena 3 en particular, es decir, una producción no muy barata, reparto plagado de caras jóvenes, bonitas y conocidas, y mucho espacio para el amor, el romance y el melodrama; lo secundario es la calidad del guión o el rigor histórico.

Sí, rigor histórico. Ingenuo de mí, cuando anunciaron la serie, pensé que se trataría de un melodrama ambientado en los años 50, una especie de «Cuéntame» pero centrado en la moda y los grandes almacenes, y no. Trata de alta costura, sí, pero la historicidad es nula cuando vemos una España supuestamente de 1958, repleta de estereotipos, personajes, estilos, coches y música más propios de esa época…pero en Estados Unidos, o como la Roma de «La Dolce Vita». A ver, no es necesario que «Velvet» sea como otra negra y triste película sobre la posguerra, pero recordemos que si la ambientan en 1958, hace apenas 5 años que se han suprimido las cartillas de racionamiento, así que mucho esplendor parisino no habría pese a que España estaba despegando, por no hablar de las inexistentes referencias al régimen franquista. Por tanto, que no vendan la serie como un melodrama de época porque verdaderamente la podían haber «ambientado» en 2012, 1980 o 1870, hubiera dado igual.

Hubiera dado igual porque «Velvet» es eso, un folletín de amoríos, cuernos e historias donde se ve qué va a pasar entre Fulano y Mengana con años de antelación. El plantel no es muy destacable, pues lamentablemente Tito Valverde desaparece de escena pronto y José Sacristán aparece poco. Miguel Ángel Silvestre, que actúa mejor cuando hace de perdedor (no es este caso) , es como el Duque pero sin pistolas ni coca y Paula Echevarría vuelve a demostrar que antes que interpretar se le da mucho mejor el postureo y el Instagram.

Crítica de Ferdin

– 13 reasons why:

El instituto, a fin de cuentas, es solo una fase.
«Solo» es un largo proceso de construir la propia identidad, una búsqueda del propio lugar en el mundo, la época en la que se abren todas las posibilidades. Y, como todo en la vida, acaba pasando.

La mayoría sobrevivimos a ello, sin demasiadas heridas de guerra, quizá con alguna molesta cicatriz, pero nunca se nos ocurriría contarle a un hijo que no lo pasamos bien, nunca le enseñaríamos nuestras viejas fotos del anuario sin recalcar lo felices que éramos en realidad.

Pero eso es porque la distancia temporal ha borrado de nuestra cabeza todos esos momentos de crisis existencial, en los que aún estábamos a medio camino de romper la crisálida de nuestras propias inseguridades.

Hubo buenos momentos, desde luego. Pero los malos eran peores, porque nadie nos enseñaba a lidiar con ellos.

‘Por Trece Razones’ es justo la visión de esa adolescencia, cruda y desnuda, en un instituto americano cualquiera, forzada a enfrentarse a una dura realidad contra la que no vale la habitual capa de indiferencia.

Hannah Baker ha muerto. Un día se suicidó, marcando a todos sus compañeros, a los mejores y peores, a los que la conocían y a los que fingían conocerla.

Pero sobre todo deja marcado a su compañero Clay Jensen, alguien que se consideraba residual en su vida, apenas un secundario de la cuarta fila, que no puede comprender por qué «una chica así» pudiera suicidarse.

«Una chica así»… siempre es curioso que esas favorables opiniones de alguien nunca las decimos directamente, y nos las guardamos hasta que un día es tarde.

Crítica de Charles.

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