GENERACIÓN CASAS

Mario asegura que estaría encantado de ser conocido después de ‘Instinto’ como “el hermano de Óscar Casas”, que es consciente del peso de su apellido. “Soy consciente de que cuando voy a cualquier prueba, mi apellido va está ahí y siempre estará. Cuando voy a las audiciones, sé que me van a mirar con otros ojos, diferente a que si fuera un chaval desconocido, pero los que están en este mundillo saben lo que hay y que da igual de quien seas hermano o qué apellido lleves a la espalda”, asume Óscar con humildad. “De hecho, hice muchas pruebas con distintos actores, algunos de ellos conocidos, y Óscar fue el que mejor lo hizo”, le apoya Mario.

“Me da rabia cada vez que oigo o leo lo de <<hermano de>>. Óscar lleva desde que tiene uso de razón interpretando. Ha hecho películas y series, pero es muy joven y ahora está en un momento de su vida fabuloso, en el que tiene que demostrar su talento por sí mismo. Creo que es mejor actor que yo, las generaciones evolucionan y yo con su edad no había interpretado a un personaje como el de José. Es cierto que ha crecido conmigo y que ha visto que ahora me tiro más a la piscina, pero él está más preparado y tiene más talento”, explica Mario.

“Yo admiro lo trabajador que es Mario, ¡es una locura! Es un referente para mí: se lo ha currado muchísimo y su nivel de concentración es bestial, aunque esa exigencia hay veces que lo lleva al límite”, declara Óscar sobre su hermano mayor, con la cara de fascinación y respeto propia de un alumno hacia su maestro.

LOS SECRETOS DEL CLUB

El referente estético que Víctor Molero, director de Arte de ‘Instinto’, ha tenido en mente para crear el imaginario de la serie ha sido la película ‘Animales Nocturnos’, de Tom Ford. La oscuridad que las prácticas de bondage exigen conviven con espacios cuya estética se torna menos oscura para suavizar las experiencias que se llevan a cabo en ellos. El templo de la lujuria encontró un enclave insospechado y único, pues el exclusivo club al que acuden sus adinerados miembros para poner en práctica sus deseos sexuales ha sido el madrileño Palacio de Fernán Núñez. Al ver la serie, es imposible pensar que ese misterioso club se encuentra entre sus paredes gracias al trabajo de Víctor Molero, que se encontró con la limitación de no poder modificar los espacios, por los que decidió construir otros para que el ambiente que tenía en mente quedará perfectamente reflejado. El resultado es un club que recrea un universo de luces y sombras en el que poder dar rienda suelta a las pulsiones sexuales sin tapujos, logrando ‘Instinto’ llevar ese mundo a la hasta ahora casta pequeña pantalla sin ninguna sordidez, consiguiendo que el sexo sea tratado de forma explícita, de acuerdo, pero sobre todo, elegante.

Los asiduos de este club son personas de alta alcurnia que lucen impresionantes máscaras que se diferencian por completo de todas las que hemos visto en las películas con las que se compara a la serie. No son máscaras venecianas, sino increíbles creaciones provenientes de las mentes de Víctor Molero y Pepe Reyes, director de Vestuario. La máscara más llamativa es, sin duda alguna, la de Mario Casas, que luce una prótesis que tan solo deja su boca al descubierto, logrando de esta forma un halo primitivo que encaja a la perfección con su enigmático personaje.

REDES, ROPA Y SUEÑOS

Los hermanos se pican constantemente. “El Instagram de Mario, gracias a Dios, ya parece el de un tío de su edad, porque antes era el de un cuarentón”, dice Óscar mientras se cambia de ropa. “Ahora ya sabe editarse las fotos, aunque alguna vez me pide que se las edite yo”, aclara. “Yo uso Instagram por mi trabajo, porque es una herramienta genial para promocionar nuestro lo que hacemos. Si no fuera por eso, no lo tendría, porque a mí lo de usar las redes sociales no me sale como a él, de forma natural. Estar enganchado al móvil me genera estrés y ansiedad”, trata de hacernos creer Mario a los allí presentes, que hemos sido testigos de cómo no se ha despegado de su instagram desde que ha llegado. “Me noto en otra generación en el campo de las redes sociales. Me gusta cómo las maneja Óscar, porque se le ve un tío sincero también en su Instagram, donde se muestra tal cual es: deportista y siempre dispuesto a ayudar a los demás. Cuando ves las cuentas de otras personas, te das cuenta de que todos mentimos mucho, queremos mostrar solo la cara bonita al mundo y caemos en el postureo, pero Óscar ha conseguido que su perfil sea un fiel reflejo de sí mismo”.

Bromeamos con los hermanos acerca de si se prestan la ropa o si el que Mario haya tenido que entrenar de forma rigurosa para preparar su papel en ‘Instinto’ ha imposibilitado el intercambio de prendas. Sin saberlo, hemos abierto la Caja de Pandora sin permiso de Hefesto. “Ya no, porque el cabrón ya no vive con nosotros, pero cuando voy a su casa, siempre me llevo algo”, confiesa Óscar. “Lo que Oscar no sabe es que en realidad soy yo el que le robo ropa a él ahora”, susurra Mario con una mirada burlona. En ese momento, su hermano abre los ojos y la boca, perplejo de lo que acaba de oir: “Es verdad, ¡me has robado una chaqueta!”, dice señalando a Mario. “¿Una chaqueta? Para nada. Te pillé una gorra”. “¡Ah, es verdad! ¡mi gorra!”, exclama Óscar mientras se echa las manos a la cabeza. Cuando le preguntamos cómo definiría su estilo, nos pide, por favor, que escribamos lo siguiente al publicar la entrevista: “¿estilo? ni puta idea. Hoy he venido con un jersey negro de cuello vuelto, pero mañana igual aparezco en chandal, pasado voy descamisado y al otro voy vestido como de los años 80… no es porque no tenga un estilo definido, sino porque realmente me gusta la moda y quiero probarlo todo. Si tuviera que citar un referente en cuestión de estilo, te diría Justin Bieber”, aclara Óscar en un momento algo dramático en el que mi grabadora parece haber enloquecido (puede que también por haberse percatado de la presencia de los Casas, que a la tecnología también tenemos que concederle sus momentos…) y me ha hecho creer que la hora de grabación previa se ha borrado. Spoiler: ha sido un susto.

Ambos han hecho decenas de entrevistas juntos en las que las preguntas se han repetido inevitablemente una y otra vez, por lo que aprovechamos para preguntarle a Mario cuál es la pregunta que nunca le han hecho a su hermano y que siempre ha querido responder. “Querría que le preguntaran dónde se ve profesionalmente cuando tenga mi edad”-me sopla Mario- “¡Pues en mi casa comiendo!”, le interrumpe Óscar riéndose. Llama la atención que pese al enorme parecido físico existente entre ellos, sus formas de ser sean tan diferentes a primera vista. Óscar se mueve de un lado a otro mientras no se despega de su teléfono móvil y ataca con ferocidad el catering. “Me apasiona comer y tengo a mi madre desesperada, porque le salgo muy caro. No pienso moverme de casa de mis padres. ¡Igual me quedo aunque tenga hijos!”, dice entre risas mientras vacila qué comerá a continuación. “Me apasiona tanto la comida que cuando estoy comiendo, le pregunto a mi madre qué vamos a cenar”, asegura. “Espero poder seguir siendo tan feliz, seguir con mi familia, que sigamos tan unidos y trabajar en algo que de verdad me llene. No tiene que ser la interpretación, ojo, porque también me encantaría montar mi propia escuela de surf”. Mario, sin embargo, consciente del momento que le brinda la vida y con la mirada perdida en el infinito, le pide a la vida muchos menos cambios. “Quiero seguir haciendo lo que me gusta y poder escoger mis papeles, algo esencial en la carrera de un actor. Me gustaría poder seguir creciendo y continuar madurando para poder aportar cosas distintas a mis personajes. A los 42 quiero estar como estoy ahora, aunque supongo que con alguna arruga más…”.

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